lunes, 17 de agosto de 2015

Capítulo 4

Este capítulo, se lo quiero dedicar a mi buena amiga Lourdes, por estar desde el principio apoyándome con mis historias, leyéndolas y ayudándome con sus opiniones. Así que amiga, este capi va para ti :)

Todo era oscuridad. La cabeza le dolía. Intenta llevar sus manos a la cabeza, pero unas cadenas la atan a la pared. Ella tiró de sus manos, pero no podía soltarse, la cabeza le pesaba, pero miro sus manos y descubrió con horror que no sería fácil liberarse.
—¿Rafa? ¿Chicos?
—Estoy aquí—dijo la voz de Rafa.
—¿Dónde? No te veo.
—No podrás verme. Estoy aquí... y a la vez no.
—¿Qué quieres decir? ¿Qué ha pasado? ¿Estoy muerta?—su voz sonaba nerviosa, asustada.
—Tranquila, Lyd.
—No puedo estarlo, ¿qué demonios pasó? ¿Por qué estabais allí con Tomas?
—Son muchas preguntas, tranquila. Te van a oír.
—Por favor...—se sacudió y un dolor en el pecho le atravesó el cuerpo provocándole un gritito—¿Quiénes no pueden oírme?
—No hables. Puedo oír tu mente. Y ellos no me ven.
—¿Qué...ha pasado?—le preguntó mentalmente.
—¿Qué es lo último que recuerdas?
—Veros a ti, los chicos y... ¿Qué demonios hacia Tomas con vosotros?-se sacudió y otra vez el dolor le desgarró el hombro-alguien me apuñaló, ¿No?
—Mira, Aarón. Nuestra invitada ha despertado.
La desagradable voz de Carlos llegó desde algún lugar de esa oscuridad.
—No les provoques—susurró Rafa.
Ella giró la cabeza hacia el lugar de donde provenían, y vio a Carlos, ya no más Oscar. Ella guardó silencio, esperando a que ellos decidieran hacer algo, o decir, ya que iba a seguir el consejo de Rafa. Aarón se puso al lado de Carlos, y sonrió.
—Está muy guapa así, atada, ¿no?
Ella simplemente se les quedó mirando, guardó silencio aunque por dentro se moría de ganas de decirle cuatro cosas. Pero por una vez iba a intentar hacer caso del consejo que le había dado Rafa.
—Aunque en cama se vería mejor, ¿no?
Ella apretó las manos en puños y se mordió la lengua intentando controlarse. Imbéciles, par de idiotas... Pensaba mentalmente, mientras en su interior bullía la rabia y la furia.
- Aarón, mira... ¿Nos está insultando mentalmente?
Los ojos de la chica se abrieron como platos. ¿Cómo es posible que sepan lo que estaba pensando? Pero no pensaba dejar que la amedrentaran, levantó la cabeza y mirándolos fijamente dijo:
-Imbéciles, no tengo problema en soltarlo en alto-dijo mosqueada.
Cerró los ojos golpeándose mentalmente la cabeza, se había dejado llevar por el enfado y les había contestado. Maldita sea, pensó molesta consigo misma. Lo siento, amigo pensó y mantuvo los ojos fuertemente cerrados, así tal vez le sería más fácil concentrarse y no volver a caer en el juego de ese par de burros.
Aarón sonrió.
—En 200 años no ha cambiado nada.
Ella mantuvo los ojos cerrados, igual que la boca, no pensaba decir nada a esos dos, por mucho que quisieran provocarla. Pero... ¿doscientos años? a estos tíos se les había ido la pinza, más de lo normal, no tenía tantos, solo 24 años…
— Mira su cara...- dijo Carlos.—No lo sabe.
Ella frunció los labios, manteniéndose callada, era preferible que siguieran hablando de sus locuras y la dejaran en paz.
—Podréis decir lo que queráis, no os creeré ni una palabra, mi padre junto a mis amigos vendrán por mí-les dijo altiva.
Aarón río.
—¿Tu padre? Tu padre está por aquí. Ha sido el quien nos ha mandado a buscarte.
—Olvida a ese humano, él no es tu padre y esa patética chiquilla no es tu hermana.
-¿Quién coño te crees que eres para hablar así de mi familia?-se removió con furia.
El dolor en el pecho le quitó el aire durante unos instantes, los suficientes para que pensara en lo que estaba haciendo. Rafa le había dicho que estuviera tranquila, pero no podía cuando se metían con su familia. No pensaba dejar que esos dos se metieran con lo que ella quería, porque entonces...sufrirían.
—Tu familia... tu familia está aquí, Dylai.
—Ese no es mi nombre, Imbécil.
—Olvida tu ridículo nombre mortal. Te llamas Dylai. Y naciste hija de dioses.
—Sois unos lunáticos, ya sabía eso de ti, Carlos, pero veo que tu no aprendes a elegir amigos—le escupió con desdén.
—Déjala sola. Que reflexione—dijo Aarón saliendo del lugar.
—¡Dejadme salir, malditos bastardos! Juro que me escaparé y...—comenzó a toser sin parar.
Deja que se vayan dijo en su mente la tranquilizadora voz de Rafa, mientras la oscuridad volvió a envolver el lugar.
—Tengo miedo, Rafa, esto está muy oscuro, no veo nada—le dijo mentalmente, la oscuridad nunca le había gustado.
Cierra los ojos, así no notaras nada. Estarás a salvo mientras sigas siendo tú.
—¿Qué quieres decir?-lo buscó con la mirada, pero no lo encontró, la oscuridad cada vez era más densa.—¿Podrías seguir explicándome?
No estas lista para saberlo. Esto acabaría contigo
—Por favor. Solo dime aunque sea como me encontrasteis y que hacía Ross.
Ross nos ayudó a encontrarte dijo simplemente, no quería añadir nada más, por el bien de su amiga.
—No entiendo nada... ¿Dónde estamos?—ella cambió de tema viendo que era inútil indagar en el otro.
—En algún lugar del Inframundo, seguramente. Oculta de tu padre.
Ella jadeó de la sorpresa, el aire se le atoró en el cuerpo, se quedó helada y sin saber cómo reaccionar o qué decir.
—Mi padre... ¿está aquí?
Lydia, respira hondo y relájate. No te asustes.
—No me jodas-le dijo con sarcasmo—creo que eso tendrías que haberlo dicho antes.
Lydia, escúchame. Tu padre es Hades dijo el joven viendo que ya no tenía sentido ocultarlo y que mejor que lo supiera.
Sus ojos se abrieron como platos ante la noticia, de pronto, la oscuridad la absorbió por completo y ella se abandonó. Cuando abrió los ojos, no supo cuánto tiempo había pasado inconsciente, así como también se dio cuenta de que no era una horrible pesadilla, sino que estaba pasando realmente. Estaba atrapada en el infierno, literalmente, y encima…todo había sido una gran mentira.
—Esos imbéciles llevaban razón...—murmuró al abrir los ojos.            
—¿Rafa? ¿Qué me ocultas?
Si… dijo Rafa al cabo de unos minutos.
—¿Y por qué no recuerdo nada?
Rafa calló unos segundos antes de responderle, sopesando que contestarle a su amiga. No puedo responder eso ahora.
-Pero si puedes responder a esto: ¿Realmente el bastardo de Carlos es mi hermano? ¿Por qué mi supuesto padre...me ha traído así y atada?-preguntó de forma rápida sin coger aire, estaba nerviosa y necesitaba respuestas.
Carlos es tu medio hermano, por decirlo así. Y no creo que Hades sepa que estas aquí... ¡¡YA ESTA!! Le gritó sin quererlo, no pretendía hacerlo.
—¿Por qué me gritas?—murmuró ella en voz baja, mientras en sus ojos se formaban unas lágrimas.
Voy a avisar a tu padre. Él no debe saber que estas aquí.  Cuando se entere te sacará le dijo totalmente seguro y confiado.
—Tengo miedo de él y eso...—dijo ella como restándole importancia, aunque estaba realmente asustada, como nunca lo había estado.
Hades no es malo como lo han hecho parecer.
—Me refiero a toda esta situación...no sé quién soy...—lagrimas empezaron a correr por sus mejillas sin control—resulta que no soy quién pensaba que era...
Algún día te lo contare todo. Te lo prometo. En esos momentos deseó poder hacerse corpóreo y reconfortarla. Sabía todo lo que estaba sufriendo y se sentía impotente por no poder hacer nada.
Supongo que porque mi cuerpo se ha quedado atrás. Al no estar... "vivo" esto no afecta…
—¿Por qué...tú...estás...mu...muerto?-le preguntó aguantando un sollozo.
Era la única forma de bajar y cuidarte, enana.
En ese momento, ella no pudo aguantarlo más y rompió a llorar sin parar. Sentía tanto dolor en su interior… todo había sido por su culpa. Por ella su gran amigo y socio estaba muerto. Le había quitado la opción de ser feliz junto a su amiga…
—¿Pero no era justo...tú no...Lizzy, ella...?—no pudo terminar la frase y comenzó a llorar-no era justo...
Nuestros amigos están bien. Están con... una persona muy especial. Ella nos ayudará.
—¿Por qué no te veo?
Esta oscuridad te ciega. Me verás cuando salgas de aquí. ¿Aguantaras 10 minutos sola? Él la miró fijamente, aunque ella a él no. Intentaba contener las lágrimas, pero seguían corriendo por sus mejillas.
—Creo que sí-poco a poco sus sollozos fueron remitiendo, intentando mostrarse fuerte frente a su amigo—intentaré librarme de estas cadenas en tu ausencia.
Cuanto más luches contra ellas, más te atraparan. Relájate. Cierra los ojos y acabará pronto. Le prometió.
Intentaría sacarla de esa celda lo más rápido que pudiera, ese tipo de oscuridad iba absorbiéndole la energía a cada día que pasaba, hasta llegar al punto de que no podría ni moverse.
—Está bien, pensaré en cuando estábamos en el Caribe y...-se calló de golpe y sacudió la cabeza—mejor cuando estuvimos en Francia.
Ella cerró los ojos y cruzó los dedos esperando que su amigo se diera mucha prisa, cada vez estaba más cansada y con miedo.
La mente de Lyd se empezó a llenar de imágenes horribles. Gritos y gritos de horror de hombres, mujeres y niños.
Veía sangre, veía semen, veía el miedo en sí mismo, personificado a través de una grotesca figura encapuchada.
—¡Aléjate de mí!- gritó Lydia.
Pero esa figura se acercaba más y más. Casi olía su aliento a putrefacción, a alcantarillas.
Casi oía su voz, diciendo: ven, ven conmigo... Lyd cerró los ojos con fuerza, hasta dolerle.
No tardes. Sácame de aquí…
Vislumbró una brillante luz al final de un túnel.
Una enorme figura la desató y abrazó con unos brazos casi tan grandes como ella, y la levantaron como una muñeca.
Estas a salvo dijo Rafa en su mente. Ella sonrió y perdió el conocimiento.

2 comentarios:

  1. ¡Qué lindo cariño! Un capi muy bueno y encima todo mío jajajjaa. Gracias por tener ese detalle conmigo. Muy feliz de conocerte y compartamos nuestro amor por las letras. Besote enorme tesoro.

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    1. Muchas gracias ammiga, te lo merecias, me has apoyado desde el principio. Estoy muy muy contenta de haberte conocido :)
      Un beso y abrazo enorme!

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Lydia

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