miércoles, 10 de diciembre de 2014

Capítulo 5 Pasado

Bueno, he vuelto por aqui, pero esta vez con un capitulo de Renacimiento y con varias cosas que decir. Primero de todo, muchas gracias a todos aquellos lectores fantasmas que se pasan por el blog y lo comparten, aunque tambien me gustaria saber sus opiniones. En estos dos ultimos meses, las visitas estan subiendo como la espuma y yo sinceramente, estoy muy muy contenta, pero el numero de comentarios ha bajado y ya ni recibo y no se si es porque gusta o no gusta lo que publico, la verdad, me entristece bastante. No voy a pedir opiniones ni nada, cada uno es libre de hacer lo que quiera. Muchas gracias por seguir leyendo y visitando el blog :)

Salgo de la casa a paso ligero, no me apetece estar rodeada de mentirosos, hasta Jake lo sabe y no me lo ha dicho en todo este tiempo. No es justo.  Sé que no soy una gran amiga de él, que soy una simple bruja y mortal, pero soy la novia de Jake y conocida de Tomas, alguno de los dos podría habérmelo dado a entender, no dejarme creer en una mentira. Echo de menos a mi prima Evelyn, hace un mes y medio que se ha marchado, dado que no podía hacer nada y tenia cosas que hacer, no tengo ni idea de cuales serian, pero confío en que no correrá peligro. Miro a mí alrededor, me he adentrado bastante en el bosque, he llegado hasta su corazón, he estado demasiado absorta en mis pensamientos.
Me siento en medio del claro, rodeada de majestuosos arboles, cierro los ojos y me pongo a meditar, eso seguro que me tranquiliza, así obtengo energías de la naturaleza y me aporte sabiduría para el próximo futuro. Aunque hemos encontrado información que nos puede ser útil, no sabemos muy bien qué hacer con ella, todo esto es un lio, de los gordos, ya que tendríamos que bajar hasta el Tártaro para hablar con  el padre de Zeus, pero seguro que quiere su libertad a cambio de lo que pidamos, cosa que no estamos dispuestos a darle. Sería el caos.
–Mierda, quedan dos días para navidad y ni siquiera me he acordado de los regalos ni la cena…
–Cuando se está meditando no se sueltan tacos, brujita.
– ¡Apolo! –caigo al suelo del susto.
Lo fulmino con la mirada y el desgraciado se está riendo de mí, aunque ni me he dado cuenta de que he estado flotando.
–Lo siento, estabas tan cómica, con los ojos cerrados y hablando así… no me he podido resistir–me tiende la mano y me levanta de un tirón, chocando con su pecho–no hace falta que te abalances sobre mí, brujita. Sé que soy irresistible.
–No te creas tanto, bonito. No me lanzaría en tus brazos ni soñando–le doy unas palmaditas en el hombro.
–Gracias por lo de bonito–pongo los ojos en blanco–pero soy muy adorable.
–Claro, y yo soy una santa, no te jode–sonrío sarcástica, pero él se queda serio.
–Me la recuerdas tanto, aunque no he estado mucho con ella, su humor retorcido, sus sarcasmos e ironías…
–Te entiendo, la niña tenía una lengua larga y afilada–sonrío con dulzura–eso la hacía especial, divertida y de tanto en tanto insoportable. Aun me acuerdo cuando la conocí, solo teníamos seis años.
–Cuéntame ese cuento, –se deja caer, con elegancia, en el suelo, sonriendo como un crío–aunque no sea hora de irse a dormir.
–Está bien, te servirá para conocer esa faceta suya cuando era un pequeño demonio–levanto la mano antes de que hable–ahora es una gran demonio, como se autodenomina ella misma.
–Venga empieza el cuento y luego te acompaño a hacer las compras navideñas, aparte de cenar.
–Está bien–me siento enfrente y cierro los ojos para concentrarme mejor–no me interrumpas.
–Trato hecho–abro un ojo y enarco una ceja–ups, lo siento.
Mis padres habían quedado con los de ella, querían que conocieran a su hija, yo era muy tímida y me costaba hacer amigos, seriamos grandes amigas. Yo en su momento lo dude mucho y más cuando la conocí. Creo que se equivocaron al principio, dado que en cuanto me conoció, de su boca no salió nada agradable. Yo iba vestida con el típico vestido rosa con volantitos y un lazo a juego en el pelo, en esa época tenía una obsesión con ese color.
Yo iba muy contenta con mi vestido, era nuevo y lo estaba estrenando ese día, por lo que cuando me dijo “anda me habéis traído una barbie en tamaño grande y horrorosamente vestida”. Imagina mi cara, me puse a llorar, porque se había metido con mi bonito vestido.
–Ahora miro atrás y veo que en a su modo había hecho un halago, aunque sigo sin entenderlo. A partir de ese día, volvimos locos a nuestros padres, escapándonos de su lado, peleando; nos hicimos inseparables, y aunque era muy dada a ser sarcástica, procuraba no usarlo conmigo–abro los ojos y clavo mi mirada en la suya– tras el accidente ella se encerró en sí misma, si alguien se le acercaba siempre tenía en la punta de la lengua alguna ironía o sarcasmo. Me costó tres años en entenderla, antes del accidente, luego de este, nos convertimos prácticamente hermanas. Ella descubrió su afición por la lectura y la escritura, junto con el deporte. Ella entreno muy duro para hacerse más fuerte, pero siempre escondiendo lo que verdaderamente sentía.
–Desde pequeña ha sido un diablillo–suelta una carcajada Apolo–aunque desde chiquitina ha sido así, solo ha empeorado con los años.
–Bastante, cara de ángel y mente de demonio–sonrío divertida ante la ocurrencia que ella tuvo con eso–un 80% de diablo y un 20% de ángel.
–Ella como no–se levanta sacudiéndose los pantalones–vamos tienes regalos que comprar y si yo también comprare alguno, más bien unas flores–responde a mi pregunta no formulada– ¿Dónde está Alyssa enterrada?
–Es Navidad, no es momento para eso, Apolo, así que no preguntes de nuevo, por favor.
–Está bien, dímelo cuando estés preparada–me coge la mano–esto va a ser muy interesante–desaparecemos de allí para estar de pronto en el garaje.
–Eso ha molado mucho.
–Por eso mismo lo he hecho–le saco la lengua–dime que podemos coger el Volvo–pone ojitos de cachorrito.
– ¿Cómo sabes que lo arreglamos?
–Porque está ahí aparcado–señala a la entrada del garaje.
–Seguramente Tomas lo hay sacado de la cochera o lo habrá utilizado para lo que sea–mascullo molesta pero le sonrío–vamos en ese, seguramente querrás conducirlo.
–Supones bien, brujita.
Una vez ya en el coche, cada uno se sume en sus pensamientos. Este último par de meses ha sido un caos, nadie sabe qué hacer y no comerse la cabeza. Todo está demasiado tranquilo, como dice un dicho: tras la tormenta llega la calma. No sabemos cuándo durará la calma, por eso tenemos que prepararnos y yo por mi parte, aprender a luchar. La magia es solo un complemento, pero no puedo usarla siempre, dado que consume demasiada energía a largo plazo…
–Te sale humo por las orejas–me da unos golpecitos en la cabeza Apolo desconcentrándome–tus neuronas están haciendo una hoguera.
–Déjame y estate pendiente de la carretera–le golpeo la mano–tengo muchas cosas en las que pensar.
–A ver, déjame que lo adivine y…
–No lo vas a averiguar así que no pierdas el tiempo–le interrumpo sacudiendo la mano.
–Tú déjame intentarlo–se da unos golpes en la barbilla con el dedo, el mismo gesto y mirada socarrona que mi amiga–estás pensando en cómo volver a la “vida” a mi sobrina–entorna los ojos retándome a que lo contradiga.
–Sabes que no se puede volver a la vida a un dios muerto–pongo los ojos en blanco como si estuviera loco o diciendo alguna tontería.
–Tú sabes que ella cuando… murió era una semi diosa, aunque tuviera una apariencia de diosa–traga saliva, se nota que es difícil decir que está muerta.
–Mira la carretera–le indico frunciendo el ceño nerviosa–tal vez lleves razón.
–Judit, no mientas –gira entrando en el parking del centro comercial–he oído su corazón en la casa, siento su poder y…–aparca el coche y se gira para encararme–vi lo que paso tras irnos…
–Está viva, pero muy lejos de aquí. Ni Tomas, digo Morfeo, ha podido encontrarla en los sueños.
–Su alma está lejos…
–No, tanto su cuerpo como su alma están lejos, lo que vemos es solo una ilusión–salgo del coche y espero a que él este a mi lado para empezar a andar–es lo que siento.
–Vamos de compras–sonríe cambiando de tema, no es fácil para ninguno de los dos y estamos en el sitio menos indicado para hablar de esto.
Pasamos más de tres horas en el centro comercial, no paramos quietos, ya que vamos de tienda en tienda, gastando bromas, haciendo el tonto… cualquier cosa para distraernos tras la seria conversación que hemos tenido en el coche. Cuando nos marchamos tenemos que guardar las bolsas tanto en el maletero como en los asientos traseros del coche. Creo que nos hemos pasado un poco, pero da igual, ha sido refrescante y divertido, a pesar de todo.
Al llegar a casa, sacamos las bolsas y unas cuantas van flotando tras nosotros porque no nos caben en las manos. Pensar que ya estamos en diciembre… es triste ver lo rápido que ha pasado el tiempo y como se nos escapa de las manos sin poderlo evitar. Sacudo la cabeza alejando esos pensamientos melancólicos. Subimos al ático y dejamos las bolsas ordenadas, luego baja conmigo y tras darme un beso en la mejilla, desaparece.
Me quedo mirando como tonta el lugar en el que ha desaparecido, en eso que aparecen las mellizas y se ríen de mi cara. Justo en el momento en que les voy a decir algo, llegan Jake y Daniel con las respiraciones agitadas. Me pregunto a donde habrá ido Jake.
–Ha desaparecido…
–No hay ni rastro de él–le completa Daniel y frunzo el ceño.
–Tampoco encuentro sus sueños, como si no durmiera–dice una voz masculina a mi espalda.
–Habrá que buscar otra forma de encontrarlo–asiente Jake pensativo.
–El Tártaro... –murmuro para mí misma.
— ¡No! ¡Allí es peligroso!–exclama Tomas sobresaltándome.
—Eso dices tú, Morfeo–le encaro, molesta– ¿Por qué no, gran dios de los sueños? ¿Por qué debería creerte?
****
Intento gritarle, pero no sale ningún sonido de mi cuerpo, cierro los ojos, me recuerda tanto a la pesadilla que tuve de Carlos y Daniel…
—Alyssa abre los ojos–me ordena y lo hago automáticamente–mucho mejor.
Más te vale soltarme, bastardo traicionero y mentiroso pienso mientras intento moverme y lo fulmino con la mirada.
—Vaya, has descubierto una cosa nueva–sonríe socarrón y apoya los codos en sus piernas— te puedes comunicar por telepatía, pero ahora escúchame.
¿Por qué debería hacerlo? Eres igual al resto pienso muy molesta, y me doy cuenta de que no puedo confiar en nadie, al final todos me acaban traicionando de una forma u otra.
En mi puedes confiar, solo hago esto por tu bien, para que despiertes y asimiles que eres una DIOSA. Me dice mentalmente y yo lo enfrento con la mirada y le frunzo el ceño.
—Alyssa presta atención—me pide y mueve la mano frente a mí— ¿vale?
—Si…—me asombro de poder hablar.
—Yo nací como un humano normal, pero desde pequeño supe que no era tan normal como los demás—su mirada se desenfoca y vuelve a su pasado, uno muy lejano, parece ser— viví treinta años entre ellos, me llegue a casar y tuve dos hijos. Pero cuando cumplí dicha edad, comenzaron a aparecer mis poderes y a no envejecer. Rejuvenecí cerca de cinco años, por lo que simule mi muerte y desaparecí de allí. Aparecí en el Olimpo cuando los dioses aun eran jóvenes, ayude a Zeus a rescatar a sus hermanos del vientre de su padre, para más tarde también brindarle mi ayuda para que se restableciera el equilibrio. Pase unos siglos con ellos y luego me marché para crear mi hogar, donde he estado entrenando guardianes hasta que apareció Castiel y por ambos lados han salido buenos guardianes inmortales. Pero él no me conoce, porque tenía que ser el Guardián de la Noche y yo… el Guardián de la Naturaleza.
—No entiendo a qué te refieres, Axel. La naturaleza es un ente independiente, no se rige bajo nada ni nada—lo miro como si estuviera loco, que seguramente lo está.
—Te equivocas, te ha elegido a ti como su representante. Tú eres la naturaleza en estado puro, tú eres el equilibrio.
—Te equivocas, todos lo hacéis, yo no soy…me confundís de persona—sacudo la cabeza y comiendo a removerme, esto es una completa locura.
— ¡Ni se te ocurra entrar ahora en shock! Lo has estado haciendo muy bien hasta ahora.
—No lo he aceptado he estado viviendo como si eso no existiera.
—Lo sé, pero mira que bien los has abrazado cuando te han hecho falta, como con esa renegada y contra Carlos. Lo has hecho para proteger a las personas que te importan—se levanta y se pone a mi altura—aceptaste lo que eres inconscientemente, por eso se produjo esa explosión de poder y salvaste al Cazador.
—Yo no pedí esto…—mi voz se va apagando igual que mi mirada.
—Tal vez no—me coge la barbilla para que lo mire—pero confía en mí. Sé que lo lograras una vez superes tus miedos y confíes en ti misma.
—No es algo fácil.
—No lo es, pero tienes que…—me interrumpe y resoplo.
—Déjame acabar—le corto yo bufando—es difícil porque ya no se ni quien soy, todo lo que yo creía, es mentira. Tengo que recordar, pero intentare saber quién soy por mi familia. Se lo debo.
—Esa es la actitud—mueve la mano frente a mi cuerpo y me separa de la pared—siento mi actitud, pero tenías que escucharme.
—Lo sé, ahora me bajas o te estampo contra la pared—le aviso cruzándome de brazos y dándole una helada mirada.
—Está bien, pero no sabía que tenías tanas ganas de abalanzarte sobre mí—una sonrisa torcida aparece en su cara mientras me mira divertido.
—Creo que es al contrario, dado que tú fuiste quien te abalanzaste sobre mí, no hace mucho—le sonrío y suelto una risilla maliciosa sabiéndome ganadora.
—Eso es, pequeña diosa, ilumina este lugar con tu felicidad—me anima sonriendo y me tienda la mano.
—No soy yo, es el cariño que os tenéis todos—le doy la mano y él me pega a su cuerpo.
— ¿Siempre tienes respuesta para todo?
—Bueno, normalmente sí, pero…—me tapa la boca con su mano.
—No, ahora no tienes respuesta—me sonríe juguetón.
Lo miro fijamente, creo que es un tanto bipolar o un buenísimo actor, aun me estoy debatiendo cuál de las dos cosas será. Aunque nunca está de más gastarle alguna pequeña broma.
—Axel, siempre tengo una respuesta o casi siempre—le digo tras morderle, riendo.
—Me lo temía…—sacude la cabeza divertido y luego me mira fijamente, así puede ver como su cabeza maquina algo—y luego decías que no querías abalanzarte sobre mi…—sonríe creyéndome sin respuesta.
—Si no recuerdo mal, eres tú el que me ha pegado a tu musculoso cuerpo—digo en un tono bajo, ronco, y mi sonrisa se va ampliando a la vez que sus ojos se oscurecen.
—Me rindo—retrocede un paso como si se hubiera quemado—pero solo por ahora, tienes respuesta para todo.
— ¿Sabes una cosa, Axel?
—Y… ahí vamos. Venga dime.
— ¿Sabes por qué los pitufos son azules?
—No, ¿por qué?
—Porque se comieron muchas golosinas azules y blancas y la otra teoría porque se cayeron sobre un bote de pintura azul—sonrío mordiéndome el labio por su desconcierto y evitando reírme.
—Me has dejado sin palabras—murmura tras un par de minutos en silencio.
—Lo que hubiera dado por tener una cámara y echarte unas cuantas fotos—me doblo de risa—tu cara no tenía precio.
—Muy graciosa, signorina—me fulmina con la mirada—Bipolar.
—Al contrario, mi sentido del humor se vuelve más retorcido con la situación.
—Señor…—evita la respuesta de Axel, que lo mira serio—el dios Apolo ha venido.
— ¿Apolo? ¿Mi tío?—sonrío ampliamente y empiezo a dar saltitos— ¿Dónde está? Quiero verlo, lo hecho mucho de menos.
—Está en el bosque, ahí esperan las visitas y los no guardianes y cazadores—me explica serio y con respeto.
—Genial—le doy un abrazo impulsivo a Axel, que se queda petrificado y unas palmaditas al guerrero—Muchas gracias.
Salgo corriendo, atravieso toda la mansión, y al ver una ventana, salto por ella, menos mal que estábamos en la planta baja, caigo sobre mis talones y me interno en el bosque. Odio los pasillos de la mansión, o lo que sea el edificio, aun no me acostumbro a ellos y muchas veces acabo perdida.
Corro todo lo rápido que mis piernas me permiten, estoy contenta, eufórica, más bien. Por fin voy a ver a alguien de mi familia, tengo tantas cosas que contarle, tantas que preguntarle. Mientras corro, noto como el bosque tiene más color que al principio, es como si tuviera más vida, sonrío. Acelero y a lo lejos veo a Apolo, como siempre con esa pose de chulo, aunque tiene los hombros hundidos. Mi sonrisa se ensancha, y para llegar antes, ya que solo nos separan unos metros salto.
— ¡Apolo, tito!
Cuando estoy a punto de llegar hacia él, me golpeo contra una pared invisible, que me lanza al suelo con un fuerte golpe, que hace que expulse todo el aire que tengo en los pulmones. Apolo mira hacia todos lados, pero luego sacude la cabeza y mira hacia otro lado.
— ¡No!—golpeo la barrera con fuerza— ¡Apolo!—grito a todo pulmón, pero no me oye, ni lo hará, me temo.
—Lo siento, Alyssa, pero no puedes hablar con él—dice una voz masculina a mi espalda.
— ¿Por qué?—exijo saber mirándolo furibunda— ¿Por qué no puedo, Axel? Es mi familia, tiene que saber que sigo viva que no he…
— ¡No! No te verá y es lo último que diré—me reta con la mirada a que lo desafíe—tiene que seguir pensando que estas muerta.
—No voy a dejar que mi familia siga pensando que estoy muerta, cuando no es así, y si lo piensas estás muy equivocado. Muy equivocado, Axel—adopto inconscientemente una pose defensiva.
—No voy a luchar contra ti, pero no te verá, bastante es que te ha oído llamarlo.
—No me rendiré sin luchar, Guardián Inmortal—levanto la barbilla y clavo mi mirada en la suya para que entienda que pienso hacerlo.
—Mala suerte—pasa a mi lado y atraviesa la barrera.
— ¡Maldito bastardo!—golpeo con todas mis fuerzas la barrera, que tiembla.
Estoy viva, Apolo, ten esperanza, por favor.
— ¿Alyssa?—mira hacia todos lados y Axel me fulmina con la mirada, disimuladamente.

Yo lo miro desafiante y con una pequeña victoria. Alyssa 1 Axel 0. Conmigo nadie juega, y pienso pelear todo lo necesario para que mi familia sepa que estoy viva, y cuando esté preparada volveré a casa con ellos y enfrentare todo lo que venga por delante. Por algo soy Alyssa Di Laurent.

2 comentarios:

  1. ¡Hola cariño! Mil disculpa que no ando a menudo por aquí es que tengo que entregar el primer libro de los Craig a una editorial y no me ha dado tiempo pero no me olvidaré de ponerme al día cielo. Tenme un poquitín de paciencia. Te deseo muchas felicidades en este nuevo año y éxitos para tu vida. Te quiero mucho amiga. Ya me pondré al día lo prometo. Besotes miles!!

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    Respuestas
    1. Holaaa :)
      Vas a publicar el libro? Eso es fantastico!!! Me alegro mucho, amiga :D
      Cuando tu puedas lo vas leyendo, feliz Navidad y Año nuevo (adelantado) espero que sea un año muy bueno para tii y tengas muchos exitos.
      Muchos besitos

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