viernes, 21 de noviembre de 2014

Capítulo 9 Pesadillas y recuerdos

Nos estamos acercando a la recta final de capítulos y este va dedicado a Lou, mi amiga y la persona que ha estado apoyándome desde que he creado este blog y comencé a publicar :)
Cuando despierta, ambos están encadenados en otro barco, en una sala con el suelo cubierto de agua...
-¡Alex!-exclama entre lágrimas Lizzy-Pensé que no despertarías.
-¿Dónde estamos?
-No lo sé, esos tipos llegaron así de pronto y…creo que han matado a...a...Oliver y Katra.
-Seguro que no, no llores.
Se van tranquilizando y en silencio intentan soltarse, el barco se mueve mucho, parece que hay oleaje. Cuando se sueltan cogen unos barrotes de hierro y suben con ellos hacia arriba, todo estaba desierto no había nadie, así que cogen un bote y se dirigen hacia una isla que había a los kilómetros.
Llegan a la isla sin ser descubiertos por los secuestradores enviados seguramente por Óscar antes de morir, pero no podían estar seguros.
En la isla intentan llamar por teléfono, pero no sirve de nada, no hay cobertura y de repente algo se mueve de entre los árboles y aparece Óscar, que no viene solo, trae a Lyd maniatada y amordazada y con algún que otro golpe.
Alex grita su nombre y corre hacia ella, pero es cogido por tres hombres, quienes lo atan y amordazan a un árbol. Observa que también han cogido a Lizzy, y que tienen a las dos juntas, en el centro de un círculo formado por los hombres.
Las golpean, las besan, y con unos cuchillos, rasgan sus ropas. Las chicas derraman lágrimas...Lizzy derriba a uno de ellos golpeándolo con los pies. El hombre saca un arma, y dispara a la sien de la joven. Se gira hacia Lyd, pero ella está sobre Lizzy llorando, el tío se empieza a reír mientras sostiene la pistola en la mano apuntándole.
Ella levanta la cabeza temblando de rabia y furia, mira hacia Álex y él se estremece ante el fuego que ve en sus ojos y la determinación, luego ella rápidamente golpea al tío arrebatándole el arma. Se gira veloz hacia los otros y matándolos de un disparo en la cabeza, tira el arma al suelo y corre hacia Álex olvidándose de Óscar que había desaparecido entre los árboles.
De repente, sale de entre ellos Óscar con una pistola en mano, Lyd lo siente y lo mira asombrada, pero antes de que pueda hacer cualquier otro movimiento él le dispara y dándole en el pecho. Ella mira hacia Álex mientras cae al suelo y mientras lágrimas de sangre corren por sus mejillas le susurra a Álex:
-Te quiero-tras eso cierra los ojos.
Oscar mira a Álex sonriendo con maldad.
- A ti te haremos lo mismo que a tu amigo. Fue muy valiente intentando defender a su socia... Y cometió el error de no creer en el vudú-dice mientras saca del bolsillo una cabeza reducida... la cabeza de Rafa.
-¡No!-exclama Álex cerrando los ojos.

Alex despierta sobresaltado y sudando, se da cuenta de que ya no está en la selva, sino en una habitación con Lizzy, curándolo.
-Tranquilo solo ha sido una pesadilla.
-¿Dónde estamos?-pregunta muy alterado y con miedo en los ojos.
-Esta...la verdad es que no lo sé exactamente.
-¿Que paso en el barco?
-Perdiste el conocimiento al golpearte la cabeza y algo paso con su superior que desapareció o algo pero ya todo solucionado. Nos han traído a su base y nos han dejado aquí para descansar-lo tumba de nuevo-¿qué es lo que has soñado?
-Que Oscar te atrapaba junto con otra chica y os mataba pero no sé, esa chica parecía muy importante para mí aunque no la he visto en mi vida...
Elizabeth desvía la mirada al darse cuenta de que Alex no recuerda a Lyd en absoluto, sigue hablando un poco más con él hasta que se queda dormido y sale de la habitación. Lizzy se asoma a la ventana. Un joven se acerca a ella. Conoce a ese joven de la universidad, aunque no recuerda su nombre.
- ¿Como esta?
- Bien, aunque no recuerda gran parte de lo ocurrido... Y la ha olvidado a ella.
- A veces, con los traumas... es normal olvidar cosas... Su memoria volverá con el tiempo.
- ¿Como nos encontraste?
-Alex consiguió llamarme antes de que os capturaran. Tenemos una especie de trato... si alguno de nosotros cree que va a meterse en líos, manda un código al otro, según la importancia del problema. El que me mando significaba peligro de muerte, así que vine todo lo rápido que pude.
- ¿Cómo has contactado con esta gente?
-Son una especie de agentes secretos. Alex y yo los conocemos, entrenamos un tiempo con ellos. Les pedí ayuda, y buscamos la señal.
Lizzy sonríe. Le cae bien.
- Creo que te conozco.
- Si-dice con una sonrisa-Estábamos en la misma clase, alteza.
Lizzy lo mira, fijamente.
- Tú eres el que siempre andaba con Alex.
- Soy Sam-dice entre risas.
-Qué casualidad, ¿no te parece?
-Sí, bastante.
-¿Por cierto, que paso con el superior de los que nos rescataron?
-Nada, hubo un poco de lío pero nada grave.
-Ah vale...-ella lo mira en silencio-¿sabes que Alex no la va a recordar no?
-Tal vez-la mira a los ojos-depende de lo fuerte que fuera el sentimiento conseguirá recordar o no.
-Es una posibilidad que...
-No recordara nada da igual el amor que haya sentido-dice alguien a sus espaldas friamente.
Los dos se giran hacia la persona que ha hablado y ven a una chica muy parecida a Lyd pero totalmente cambiada, iba ataviada con un traje negro que dibujaban sus curvas el pelo en una trenza en el lado y sus ojos...eran tan fríos como el hielo, no transmitían emoción alguna.
Sam y Lizzy se miran consternados, ¿Cómo es posible que Lydia este aquí? No es posible, ella en teoría esta en otro lado, nadie se puede desplazar tan rápido.
-Lyd…
-Como siempre-ella suelta una carcajada.
-No eres la amiga de ellos, ¿Quién eres?-Sam se pone delante de Lizzy.
-Soy la hermanastra de Lydia, Aria.
-Sois bastante parecidas-masculla Lizzy asombrada-incluso en la frialdad.
-¿Frialdad?-estalla nuevamente en carcajadas-se nota que no me conocéis.
-Esa es el aura que transmites, doble de Lydia-dice sonriendo Sam, divertido.
-¿Qué sabes tu de auras, hijo de James?
-¿Cómo sabes eso?
-Se muchas cosas, mortal-ella sonríe mientras Sam se queda en shock.
-¿Mortal? Tú también lo eres.
Ella se limita a sonreír, luego mira insistentemente a Lizzy, lentamente va frunciendo el ceño al ver más detenidamente.
-Tú…
-Soy Elizabeth-dijo, hablando antes de que Aria terminara la frase.
Sam bloquea el avance de Aria hacia Lizzy por si acaso, la joven mira a su amiga de una forma muy rara, como si estuviera estudiándola. Se cruza de brazos mirándola fijamente.
-¿Sabes donde esta Lydia?
-En teoría esta en Francia-se encoge de hombros-con su socio.
-Vamos que no tienes ni idea de donde se encuentra.
-Ella es demasiado independiente, y eso le traerá problemas-resopla con resignación y molestia.
-Nos ayudó a escapar de la isla y luego la comunicación se cortó abruptamente, se oían como gritos.
-Nosotros no hemos tenido noticias de ella desde hace un mes-sacude la mano restándole importancia-estará bien, nadie sabe defenderse mejor que ella. No hay que preocuparse.
-Bueno cambiando de tema, ¿qué hacemos aquí? ¿Y que haces tú?-pregunta rápidamente Sam al notar la tensión que se esta empezando a formar.
-Estáis a salvo, es lo que importa.-los mira en silencio unos instantes- Yo me encargo de la seguridad.
-No tienes pinta de segurata-se mofa Sam sonriendo.
-Sam, déjala. No quiere hablar del tema-Lizzy le pone la mano en el hombro.
-Soy un agente, ahora id con vuestro amigo, está apunto de despertar-les da la espalda y se aleja-con suerte no la recordará-murmura bajo aunque ellos la oyen.
Lizzy y Sam esperan sentados en el suelo a que Alex recupere el conocimiento de nuevo, aunque lo que le has dicho Aria los ha dejado pensativos. Aunque antes ha dado indicios de no recordarla, esperan que ahora sí recuerde, pero tal vez la droga que le han suministrado sea muy fuerte. Alex abre los ojos y mira fijamente a sus amigos que callan abruptamente.
-¿A quién no recordare?
Sam y Lizzy se miran entre ellos sin saber que responder a Alex. Lentamente se va extendiendo una sonrisa en la cara de Sam y le da unos golpes en la espalda a su amigo.
-Que me habías dicho que has encontrado a Su Alteza.
-Lo gracioso es que ahora somos algo así como amigos-se rasca la nuca mientras se incorpora-pero hay algo que no me cuadra, como si se me olvidara algo importante.
-Tal vez comer, no has ingerido nada-le sonríe nerviosa su amiga-así que levanta el trasero y vamos al comedor a comer algo.
-Sí, seguramente será eso-se pone en pie y se estiraza-vamos a comer.
Los jóvenes salen de la habitación y se dirigen al comedor, que en ese momento se encontraba vacío. Se sirven la comida y se sientan juntos en una mesa, charlan de todo un poco, evitando algunos temas, hasta que llega un hombre mayor y sonriéndoles se sienta a su lado. Ellos callan abruptamente, pero el hombre les indica que sigan hablando.
-¿Cómo os encontráis?
-Bien…bien, señor-tartamudea Lizzy contrariada.
-Me alegro, ¿y tú, joven?
-Mejor, señor. ¿Dónde estamos y como sabían dónde encontrarnos?
-Mi hija nos mandó su ubicación y fuimos a ayudarles-explico el hombre a Alex, que seguía sin entender demasiado.
-Su hija es Lydia, la amiga de Rafa-le explico Lizzy, por encima-la muchacha que estaba con él algunos ratos.
-Ah sí, nunca salía con nosotros…-calló abruptamente y su mirada se desenfocó-Lyd…la cueva, el día de la playa…­-miró a sus amigos muy tenso-a ratos no, Elizabeth, ella era muy reservada por alguna razón, pero se juntaba con nosotros al cabo de unas semanas.
-La recuerdas, por lo que veo-murmuro el hombre-se ve que después de todo no ha servido nada.
-No iba a olvidar tan fácilmente a una persona que me importa-le espetó, poniéndose de pie-¿Dónde se encuentra ella?
-Se ha marchado a Francia con Rafa, necesita perderse un tiempo, aunque no hay lugar más seguro que aquí…-mascullo eso ultimo para sí mismo.
-Alex, se hizo por una buena razón, estamos en peligro por culpa de Oscar, encima tenemos que estar escondidos hasta que toda esta tormenta se pase-bufa molesta Lizzy, poniéndose también de pie-a mí tampoco me hace gracia estar aquí.
-Creo que merecemos una explicación…señor-intercede Sam incorporándose junto a sus amigos-es lo mínimo, ¿no cree?
-Sí creo que sería lo mejor, si son tan amables de seguirme a mi despacho…-se pone en sus pies y camina hacia la puerta.
Los chicos se miran entre sí, pero se encogen de hombros y lo siguen, total, ya no tienen nada que perder y necesitan respuestas. Es verdad, que la vida algunas veces nos hace pagar con creces y que el tiempo siempre tiene la razón.
Caminaban por los pasillos detrás del hombre, muchos agentes se les quedaban mirando y murmuraban en voz baja sobre ellos, pero hacían sus mejores esfuerzos para hacer oídos sordos. El camino se les hizo eterno hasta llegar al despacho, donde estaba Aria, mirando por la espada y dándoles la espalda.
Alex Mira  sus espaldas y allí está Lyd, de espaldas.  Es tal la rabia que le entra que no se da cuenta de que es Aria... pero su furia le hace correr hacia ella, dispuesto a atacar.
Ella lo oye acercarse corriendo y se gira a tiempo de esquivar su puño. Agarra su puño y salta apoyándose sobre él lanzándolo al suelo de espaldas. Él se levanta veloz y lanza una patada baja que la lanza unos metros lejos. Dan vueltas alrededor del otro mirándose con rabia a los ojos, en el preciso momento en el que se van a golpear de nuevo, el hombre interviene y sujeta a Alex por los hombros y mira severamente a la joven.
- Señor Alex, ¿se ha vuelto loco?
- Déjeme, anciano, métase en sus asuntos.
El hombre, con una fuerza impresionante para su edad, golpea con su puño la nariz de Alex, haciéndole caer al suelo.
- Resulta que sí que me importa, porque es mi hija. Y tu Aria, debes tener más cabeza, sabes en qué estado mental se encuentra.
-¡No estoy loco!-grita incorporándose Alex.
-No he dicho eso, solo que estás alterado.
-Padre, no he hecho nada solo defenderme de este paranoico. Estoy harta de que Lyd nos eche toda su mierda.
-¡Basta! Vete dentro, voy a hablar con el chico.
-Como quieras-dicho eso se marcha dentro con un portazo.
-Tiene genio-le sonríe a Álex.
Le cede un pañuelo.
- Toma, límpiate la sangre.- la nariz de Alex lleva sangrando un buen rato, así que limpia su nariz. - La sangre se cortara en unos minutos.
El hombre mayor le sirve una copa.
- Me llamo Víctor. Y como habrás imaginado, soy el padre de Aria y Lydia. Siento el juego al que te han sometido estos días. Lyd es una joven... impulsiva. No tenía intención de dañarte cuando... tonteo contigo... Pero quería distraerse de ese Oscar. Lleva tiempo detrás de ella... para vengarse por el asesinato de su prima a manos de Aria…-aunque eso a Alex no termina de cuajarle, algo oculta- Y además resulta que ese Oscar esta encaprichado de Lizzy, que se hace su íntima amiga... así el destino une a 4 personas.
-En realidad une a cinco si contamos a Rafa que esta con Lizzy.
-El destino ha unido vuestras vidas, me pregunto qué os deparará el futuro...
-Señor, no me creo lo que me puso su hija en la carta, pienso que lo hizo porque alguien la obligo y...
-Joven, nadie consigue doblegar a Lydia, es eso lo que la hace letal cuando pelea.
-Pero señor yo la amo.
- Tienes que aceptar que ella no. Y siente que llegaras a sentir algo. Por eso ha tenido que alejarse... Para que no sufrieras más.
Alex suspira.
- No me será fácil olvidarla.
- Por eso te administramos esa droga... Para facilitártelo... Sabíamos que su efecto no dura mucho, pero te ayudara a borrar ese sentimiento.
-Esa cosa que me disteis no borraría los sentimientos, solo la mente pero en el amor no manda la cabeza sino el corazón y eso es algo que no puedo cambiar, señor.
-Te entiendo joven, y siento que te hayas enamorado tan profundamente de mi hija-le pone una mano en el hombro-pero si se ha alejado por algo será.
-¡Se ha alejado porque es una cobarde que no es capaz de afrontar sus sentimientos, una miedica que huye cuando ve que se está encariñando con alguien!-grita cabreado Alex.
- La conversación acaba por hoy. Volveremos a hablar cuando estés más tranquilo.
- ¡La conversación no ha acabado! - grita Alex, poniéndose en pie.
Víctor apunta a Alex con una pistola.
- ¿Vas a matarme, papaíto?
- No- dispara y un dardo se clava en el brazo de Álex, que cae desmayado al suelo-solo te vas a ir a dormir hasta que te tranquilices…
Víctor suspira y se sienta mientras se llevan a su habitación a Alex. Miro a sus amigos y les indico que se sentaran en las sillas.

-Ahora vamos a hablar nosotros.
¿Que les parece? ¿Algún comentario?

2 comentarios:

  1. Me ha encantado este capitulo, no me esperaba este giro de los hechos, increible!!

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    Respuestas
    1. Intentamos sorprender a los lectores, gracias por pasarte :)

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Lydia

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