lunes, 22 de septiembre de 2014

Capítulo 3 Reunión...

“Narrador”
“Narrador 
Salieron a tomar el café a la cafetería de la empresa, quedaban quince minutos para que comenzara la reunión e iban a aprovecharlos.
– Anda, guarrilla. – Le dijo Nate con mirada burlona. –Vuelve a la reunión.
– Guarra lo eres tú, putón. –Ambos rieron tras la tanda de insultos.
–Algo me dice que la has vuelto a liar con este inversionista también. – dice Nate.
– ¿Qué quieres que haga? ¿Dejarme violar?
– Bueno, sin duda lo intentaba. Eres violable. –le dijo burlón. Ella hizo ademán de patearle el trasero.
–Tira, anda.
Volvieron a la sala de reunión donde esperaba Iván y Nate rodea la cintura de su amiga y ella por su parte le hizo un guiño a su hermanastro.
– Nathaniel ¿puedo hablar con mi hermana un momento?
– No quiero hablar nada contigo. –Respondió con frialdad.
– Por favor. Es importante.
– Está bien. –Miró a Nate suspirando.
– Vamos a tu despacho. Nate, por favor avisa a los socios que volvemos en unos minutos.
– Claro, pero no te tardes.
Entraron en un pequeño despacho que se encontraba en el pasillo y tras cerrar la puerta, ella lo encaró.
– ¿Qué quieres? –Inquirió ella.
 Fijó en él su mirada. Era la primera vez que veía en sus ojos sinceridad, no burla ni deseo.
–Pedirte perdón.
– ¡Oh! El gran Iván Thorner  se disculpa, ¿cómo es eso? –sonrió burlona. Él se sentó en el sofá de cuero y la instó a sentarse en el sillón de al lado.
–He decidido que ya está bien de juegos de niños. Quiero que nos llevemos bien. Vale que de joven fuera un
– capullo, gilipollas, arrogante –, interrumpió.
– Iba a decir imbécil –dijo él con una sonrisa. – Pero vale, todo eso. Quiero que seamos amigos Kat. –Ella sonrió pero no se fiaba de sus intenciones.
– Lo dudo. Si no tienes nada más que decir.– finalizó incorporándose. – Ahora me vuelvo a la reunión.
– Kat...
– Para ti Katherine, soy tu hermanastra y socia en la empresa, nada más.
– ¡Maldita sea, soy tu hermano mayor! –se puso en pie.
– ¡Eres el hijo del marido de mi madre!
– Eso nos hace familia. Aunque sea una pequeña parte. ¿Por qué me odias tanto?
– Dile a la abuela que no viviré en la mansión con vosotros, viviré con Nathaniel. –dijo ella por toda respuesta.- Y cuando estés borracho elige mejor a tus víctimas, si no quieres acabar con otro dolor de bolas y tirado en el suelo. –Se encaminó hacia la puerta.
– ¿De qué diablos hablas? –exclamó él enfadado. –Hace años que no me emborracho. Anoche ni siquiera salí. Estuve en casa con la abuela viendo una película.
– Claro que sí, lo que tú digas. No tardes.
Se reunió con Nate, que ya se encontraba con nuevo vaso de café.
– Los socios se retrasan. Aun no han llegado.
– Maldita sea, odio los retrasos.
– Bueno yo ya estoy aquí. –Se levantó Ian de su asiento sobresaltándola. No lo había visto al entrar.
– Maldito. –Murmuró.
– Por poco llegas al techo. –Le susurró Nathaniel y ambos se sentaron. Pasados unos segundos llegó Iván.
– Aun falta gente. – Dijo Iván dirigiéndose a Ian.
– Dile a tus amiguitos que no lleguen tarde. No me gusta el retraso. –Respondió Ian mirando a Katherine.
“Vaya. Algo en común, que casualidad. –pensó Nate sonriendo irónicamente”.
–Por mi te puedes ir a
–A por un vaso de agua para ella. –Le tapó la boca Nate sonriendo e Ian desapareció de la sala cerrando la puerta.
–Quita tus manos de mi boca –farfulló contra la mano de su amigo.
– Has hecho bien –Dijo Iván mirando primero a Nate y después a Katherine. – Por poco la lías, Katherine
– Tu hermano tiene razón –.Dijo Nate.
– ¿Te pones de su parte?
– No es bueno hablar mal a los inversionistas.
– Ni que –se calló de pronto y asiente. – No lo aguanto.
– Ni tú ni nadie. –concedió Iván. –Su fama le precede. Es arrogante y un asqueroso. Pero su ayuda le vendrá genial a esto.
– ¿Qué fama? –preguntó curiosa Katherine, sabía cómo era él , pero no de su fama en los negocios, o pretendía no saber.
–Tiene fama de que todo lo que quiere lo toma. Cueste lo que cueste. No confío en él.
– Eso no es nuevo.– Ella caminó hacia su silla al principio de la mesa. –Sentaros, si tardan más...
 No tuvo oportunidad de terminar. En ese momento Ian llegó, acompañado de sus hombres.
–Vaya, se ve que ahora viene con su séquito. –Le murmura a Nate.
Detrás de ellos entran los demás socios hablando animadamente.
– Veo que no lleváis reloj. – Soltó Iván. – Seriedad señores, por favor.
–Nos hemos entretenido porque no encontrábamos la sala. Pero gracias a sus socios nos hemos orientado.
–Tan fácil como mirar las indicaciones. –Respondió Katherine muy seria mirando a los tardíos.
Ian expuso sus condiciones para invertir en la empresa. Inversiones que parecen ser bastante jugosas. La mirada de Kat se iluminó falsamente, pero en ese momento recibió un mensaje de su hermanastro. Ella, resignada, lo leyó: "No confíes en él. Algo trama". Katherine lo miró, y él negó imperceptiblemente con la cabeza por lo que le enseñó el mensaje a Nate.
– Por favor discúlpennos un par de minutos.- dijo Nate y los tres se levantaron para salir de la sala y dirigirse al despacho de Iván.
– ¿Qué pasa, Ivanito? –Inició Katherine.
– Está siendo demasiado amable –dudó. – Nadie va nunca tan al grano en estos casos. Piénsalo, la empresa está pasando por apuros. Pocos apostarían por ella. Y de pronto llega este "Ian" y nos hace una oferta millonaria. Algo no cuadra. –Remarca con desprecio, Iván.
– He estado ojeando todos los papeles en estas dos horas, realmente no estamos tan mal, solo que tenemos que hacer unos ajustes y quitar muchas cosas que no nos sirven.
– Lo sé, pero eso llevaría tiempo y...
-Iván, la empresa está bien, los inversionistas te están metiendo miedo. Yo puedo inyectar algunos millones de mi empresa, va bastante bien y la extensión por Europa ha sido un éxito. – Argumentó Katherine convencida.
- Iván tiene razón. Hay algo que no cuadra. - Dijo Nathaniel.
- Sois unos cobardes. –Los miro enfadada.
-Kat, ese tío trama algo. –Insistió Iván
– ¡Eso ya lo sé! Lo he sabido en cuanto lo he visto entrar por esa puerta. – golpeó la pared con el puño, “no sé qué hace el muy bastardo aquí, estaba en California.” murmuró eso ultimo para sí misma. Iván y Nathaniel la observaron.
– ¿De qué le conoces? – le preguntó Iván.
– No lo conozco, solo la fama que le precede. –Katherine mintió, no quería hablar de él.
– No.- dijo Nathaniel. – Le has visto antes.
– Eso es quedarse corto. – Ella suspiró resignada y los encaró. decidió contarles media verdad. – Intentó invertir hace un año en mi empresa, pero yo me negué.
Ellos la miraron. Muy a su pesar, la conocían demasiado bien.
– Hay algo más. –insistió esta vez Iván.
– Pero esos detalles no os importan, ni os los puedo decir, solo os aviso que no hubo nada romántico.
– Un polvo – empezó a decir Iván.
–No tiene por qué ser romántico.- Concluyo Nathaniel. Ella rodó los ojos.
–Hombres. –Miró hacia la puerta unos segundos y luego a ellos. – No hubo ni polvo ni nada romántico. Solo interés profesional. Y es lo único que os puedo decir.
Se abrió la puerta y entraron dos hombres trajeados y corpulentos, se acercaron a Katherine.
–Señorita, perdón el retraso, nos han mandado como sus guardaespaldas.
– Para eso ya estamos nosotros, gracias –dijo Iván.
– Lo siento, son órdenes –dice uno de ellos.
– Imagino quien os ha mandado –Dijo con una mueca de fastidio, mirándolos antes de proseguir – luego hablaremos –les ofreció el documento del acuerdo sin firmar a los dos hombres– ¿Qué opináis?
– Yo no me fiaría.- Dijo Iván, mirándolo con desconfianza.
– Yo tampoco. Di que lo pensarás. Y no aceptes ninguna oferta.
– Creo, Kat, que tendrías que usar tu método –sonrió el más alto, Stefan.
–Puedes conseguir algo mejor que esta mierda –le completó Jon.
– Katherine
– ¿Negociando? –completa Iván a Nathaniel.
Iván y Nathaniel estaban desconcertados con esos dos hombres, “¿Quién los había mandado? ¿Por qué Katherine se comportaba de esa forma con ellos? ¿Los conocía?” Los dos se miraron y siguieron a Katherine, que parecía en ese momento la única dueña de la situación cuando salió del despacho. Volvieron a la reunión, donde los socios están hablando con Ian y su séquito. Todos callaron al entrar los cinco, Nathaniel se sentó a su derecha e Iván a su izquierda, al lado de Charles, mientras que los guardaespaldas tras ella. Ian los miró sorprendido pero sonrió divertido.
– Tú también tienes tu séquito
– No voy a aceptar esta insultante propuesta. – Ella se acomodó bien en la silla y lo mira fijamente.
– ¿Por qué? Es bastante buena.
– ¡Es una mierda! – Los socios abrieron los ojos asombrados por su franqueza – Yo podría hacer una oferta mejor que la tuya, con el respaldo de mi empresa y mejores condiciones, también –se echa hacia delante y le tira su propuesta.
– Eso quisieras, gata.
– No voy a dejar que esa mierda de propuesta sea aceptada en la empresa.
– Como quieras. Tú veras lo que haces. – Ian se levantó y se marchó acompañado de los suyos, cuando estaban solos, Nathaniel le aplaudió e Iván le sonrió contento.
– Bien hecho, hermana.
– Esa es mi guarrilla – le dijo Nathaniel, riendo y besando su frente
Pero la puerta se abre y aparece Ian muy serio, se acerca a la mesa y la mira fijamente.
– El lunes tendrás otra oferta, me interesa invertir en la empresa y...
– Claro como en la mía ¿verdad? Pues ¡no! No lo conseguiste. Así que mejora esa oferta y tal vez la aceptemos.
– No puedes ganar siempre Katia. Ya lo sabes. –la amenazó sutilmente.
– ¿No has oído a la señorita? –Dijo Iván. – Ha dicho NO. ¿O eres tan tonto que no entiendes esa palabra?
“Increíble. Iván…Defendiéndome” pensó ella un tanto sorprendida, pero se recuperó rápidamente.
– Ian, ¡lárgate!, cuando la gata dice que no, es que no, así que mejora la propuesta. –Intervino Stefan adelantándose.
Se marchó tras echarle una última mirada a ella y dejó la puerta abierta. Kathernie se puso en pie y se dirigió hacia la puerta, al llegar se giró y miró a sus guardaespaldas.
– Iván, me dejas tu despacho y ni se te ocurra molestar o te quedas sin tus pelotas. Jon, Stefan, vamos. –Nathaniel e Iván se miraron.
– Claro hermanita que te dejo mi despacho y no te preocupes por que vaya a entrar. Quiero conservar mis pelotas. – Le contestó Iván sentado aun y sonriendo un poco aturdido.
Al llegar al despacho de Iván les ordenó a Jon y Stefan que se sentaran antes de iniciar su conversación.

Me puedo imaginar quien os ha contratado, pero quiero que me lo digáis vosotros y el por qué.

– Nos ha contratado Anthony. – Respondió Stefan, el más alto y corpulento de los dos.  –Cuando se enteró de quien era el nuevo inversionista y su fama. Pensó que deberíamos estar con usted como sus guardaespaldas por si intentaba hacer algo raro o sobrepasarse, puesto que ya lo intentó el primer día que vino con la recepcionista de la empresa. Además de por ya sabe qué, nunca os habéis llevado demasiado bien.

– De acuerdo. Os voy a dejar como mis guardaespaldas por un tiempo o mejor dicho mientras se lleva a cabo la negociación, pero hay que buscar a otro guarda de seguridad.

– Jefe yo tengo a un hermano que es vigilante de seguridad y está en paro. –Dijo Jon

– Muy bien, mañana lo quiero aquí a las 9:00 para entrevistarlo. Contestó levantándose y dirigiéndose hacia la puerta para volver con Nathaniel e Iván.

¿Que opinan?

4 comentarios:

  1. Sinceramente? Me encanta, Kat tiene un punto que te atrapa, es de por si juguetona, y adoro a Nathaniel, no se quien es peor de los dos, espero que siguiente, quiero saber de que hablara con los guardaespaldas!!
    Besitos

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    Respuestas
    1. Aparte de que Kat esta algo loca jajaja, va a resultar una conversacion bastante intesante :)
      gracias por tu opinion!!

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  2. ¡Hola Lyd! YA TIENES TU PORTADA, espero que te guste :)
    Besosss http://revistavoragine1.blogspot.com.es/2014/10/portada-para-lyd-macan-renacimiento.html?m=1

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Lydia

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