miércoles, 2 de octubre de 2013

Capítulo 4 Historias

Le cuenta la historia de una compañera de facultad, de lo enamorado que estaba de ella, de cómo intentaba llamar su atención... de que le salvo la vida, y ella se enfado... y de la pulsera que perdió, y el recuperó...
- Llevo buscándola desde entonces para devolvérsela... pero no la encuentro... Vine a esta ciudad, porque averigüé que estaba aquí.
Ella cierra los ojos y suspira, no quiere que vea sus ojos.
-Lyd despierta no te duermas, que aún es temprano.
-Qué más da si duermo-masculla entre dientes para sí.
-Pues si importa y mucho-le levanta la barbilla.
-Claro-gira la cabeza dejando que una pequeña lagrima caiga imperceptiblemente al suelo.
El la estrecha contra sí y le acaricia su melena que ahora la llevaba suelta y a él le encantaba así. De pronto nota como una pequeña gotita cae en su mano y mira al techo pero no hay goteras. La mira fijamente y descubre que es una lagrima que se le ha caído mientras no le mira.
- ¡Eh! ¿Qué ocurre?
- Nada, tranquilo. - sonríe, intentando disimular.
- No me dejes así. Vamos puedes contármelo.
- Déjalo- ella se gira.
- Confía en mí.
-No pasa nada...-susurra.
-Lyd, no me mientas por favor.
-Yo...he recordado…una historia que viví…-calla y cierra los ojos-déjalo no he dicho nada.
-Lydia...ella fue mi pasado, yo la busco para aclarar todo y devolverle lo suyo.
-Sigue mintiéndote a ti mismo...
Él la gira quedándose ella tumbada en el suelo mirándolo fijamente sin expresión. El hace una mueca, no le gusta que le mire como si fuera un extraño, así que le coge las manos y se las aprisiona encima de la cabeza.
- ¿Quieres que te lo demuestre?
Alex levanta a su compañera en brazos, la saca de la cueva.
- ¿Puedes mantenerte en pie?
- Si- responde ella.
La deja en el suelo. La lluvia cae sobre ambos, pegado la ropa a sus cuerpos, Alex saca del bolsillo la pulsera, la mira, y la lanza por el acantilado, al mar.
- Allí va mi pasado. Tú eres mi presente.
La coge de nuevo en brazos, y la besa.
-¡Nos estamos mojando!
-Lo sé, pero después de todo es agua-le sonríe pícaramente.
-Por cierto, no me tienes que dar explicaciones de nada, soy tu amiga.
Ella entra corriendo en la cueva pero se tiene que sentar por el dolor de cabeza que le molesta.
-Ahora ya no estoy presentable.
-Sí, estas presentable, aunque estas más que presentable.
-Dime que en esa mochila tienes alguna manta o ropa seca.
Alex le cede la toalla, para que se seque y le pasa ropa limpia.
- Gírate, voy a cambiarme.
- ¿Tengo que girarme?- dice el, con una sonrisa.
- Vamos, pervertido, date la vuelta.
Alex se gira, y ella empieza a cambiarse, pero le duele la cabeza, mira su rasguño y sonríe al ver que no sangra y que tampoco  le molesta.
- Déjame ayudarte.
- No pasa nada, estoy bien.
Alex se gira, cogiendo una camiseta.
- Vamos te ayudo.- la ve en ropa interior y se sonroja.- Dame el brazo, te ayudo a ponerte la camiseta.
Alex mira la herida.
- Se va a infectar.
-No lo creo, tranquilo se algo de enfermería y solo es un rasguño.
-Toma-le tiende su camiseta.
-Gracias.
Ella se la pone encima del vestido y ve que le sirve casi de vestido así que se quita el suyo.
-Eres muy alto que pena q no te sirvan de vestido-dice sonriendo divertida.
-Anda pero si todavía tiene ganas de broma-da un paso hacia ella con mirada divertida.
- Estate quieto jovencito- dice ella, riendo. Pero no parece tener objeción. Alex se quita la camiseta empapada.
- Pásame una camiseta, aunque si prefieres que esté así... por mí no hay problema
- Deja que lo piense-dice ella riendo.
-Pues piensa rápido-le guiña un ojo-que hace fresquito.
-Umm-se acerca sonriendo pícaramente.
-¿Que tienes en mente diablillo?
-¿Yo? Nada-pestañea inocentemente y le besa para callarlo.
Abrazados, se besan tumbados en el suelo de la cueva.
- Creo que no quieres que me ponga la camiseta-dice mientras Lyd ríe.
- Crees bien- dice posando sus manos en el torso de Alex, mientras Alex las pone en la cintura de la joven.
-Para ser un chico eres muy intuitivo y perspicaz-sonríe con malicia.
-Y a ti te va demasiado el riesgo.
-Lo sé, sin riesgo la vida sería muy aburriiidaa-alarga la palabra sonriendo sexy.
-Totalmente de acuerdo-dice besando su cuello lentamente.
Ella aferra el cabello de su compañero, atrae sus labios hacia ella y los devora lentamente, mientras Alex intenta quitarle la camiseta.
- No tan aprisa, amiguito. Este no es un buen sitio.
- Es un sitio genial. Estamos solos, un lugar romántico, vino... 
La besa en la clavícula.
-Teniendo en cuenta que será todo lo romántico que quieras, pero hace un frio de mil demonios.
-Tengo un pequeño demonio al lado mía-le guiña un ojo.
-¿Me acabas de llamar demonio?-Sonríe con malicia.
Ruedan por el suelo y ella queda sobre él y de su pierna saca un pequeño cuchillo de juguete aunque parece real y se lo pone en el cuello.
-Lyd...yo…
-Dime amorcito-pone voz aguda con un tono irónico y sarcástico.
-Que...yo...-dice asustado un poco.
-Esto es buenísimo-exclama entre risas mientras se levanta.
Se aleja de él dándole la espalda mientras se parte de risa, lo mira y vuelve a reírse, la cara de Alex ha sido buenísima al creerse que era un cuchillo de verdad. Él se da cuenta de que le ha tomado el pelo y se lanza sigilosamente hacia su espalda.
- Tus piernas parecen una armería. Tengo miedo de saber qué habrá en tus pechos.
- Muy gracioso.
Se besan con delicadeza y se adentran juntos para ver la cueva.
Alex da un tropezón pero Lyd le coge de la mano para evitar que se caiga y se haga daño, el terreno es irregular.
- Cuidado señorita.
- Muy graciosa.
Caminan el silencio por la cueva, Lyd aprovecha que Álex esta distraído y se esconde entre las sombras.
-Lyd quiero....-se gira pero ella no está a su lado.
Ella sale de las sombras y se sienta cruzando las piernas en una roca que hay delante de Alex. Alex ve a Lyd sentada, y pega un sobresalto.
- Joder,- grita, y se le cae la linterna, oye a Lydia partirse de risa.- La linterna no va, estamos totalmente a oscuras.
- Hay cosas divertidas que se hacen en la oscuridad. 
Se buscan, se cogen las manos, y se besan. Ella gruñe de dolor.
- ¿Te duele?
- Un poco.
- Voy a llamar a los otros, nos recogerán en el coche e iremos al hospital.
Saca el móvil, pero ella se lanza hacia el cayendo los dos al suelo y rodando. El móvil cae al suelo y se apaga de pronto.
-Ahora sí que no podemos llamar a nadie... 
- Mejor... así estamos solos.
- Oye, no encuentro mi camisa... ¿sabes dónde está?
-Umm… que yo recuerde no te la has puesto.
-Puede ser...pero tenemos que volver a la entrada y estamos a oscuras.
-Bueno...-de pronto se enciende una cerilla y le sonrie-muy a oscuras no estamos.
-No quiero imaginar de donde lo has sacado-dice mirándola divertido.
-Digamos que imagine que algo planeaste y traje cerillas por si acaso.
-Una chica previsora e inteligente.
La atrae hacia él y la besa suavemente en los labios, después la cerilla se apaga dejándolos en el pequeño túnel a oscuras mientras se saquean sus bocas y luego se separan.
- Salgamos afuera.
Caminan juntos de la mano hacia la entrada del túnel. Cuando llegan, Alex coge su camisa, pero falta un enorme trozo del lado derecho, arrancado de un tirón.
- Madre mía, tu camisa...
- Habrá sido el gracioso de Oscar... gilipollas.
- Bueno, déjala. Siéntate aquí, junto al fuego.
- Deja al menos que te cosa la herida. 
- Es un rasguño, mira-le muestra la herida que se está empezando a crear una costra.
- ¿Tienes un imperdible?
-Uy, uy...-lo mira enarcado una ceja-¿qué piensas hacer con un imperdible?
-No te asustes mujer.
-Digamos que no me fio mucho de tus manos-dice sonriendo divertida.
-Sí, pero te duele y...
-Me duele porque me roza con la camiseta-le corta.
- Bueno, tenemos dos opciones.
- Tú dirás.
- O te cubro la herida...
- ¿Y la otra?
- Te la quitas. Pero escojas una u otra (y espero que sea la segunda), me gustaría curar eso. Y puedes fiarte de mis manos... son muy estables... saben qué y cómo tocar
-Bueno hay una tercera opción.
-¿Si, cual?
-Hacemos un vendaje improvisado con lo que queda de camiseta y así lo dejamos como una pequeña herida de haberme caído de la moto-formando una pequeña sonrisa.
-¿Lo de la moto va con doble sentido no?
-Que perspicaz-se mofa de él-claro no ves que estamos bajo tierra.
Él la mira enarcando una ceja al no pillar el chiste, Lyd al ver su cara no puede evitarlo y estalla en carcajadas, escondida la cara tras su largo pelo.
- No es justo, no te rías de mi- dice Alex, imitando la voz de un niño pequeño-protesta mientras Lyd ríe aun más.
- Venga, salgamos. Ha dejado de llover. Podemos darnos un baño nocturno. Aunque... he oído que a estas horas... no se puede llevar ropa en el agua.
-Sale corriendo fuera de la cueva mientras a lo lejos se oye su risa, Alex cierra los ojos dejándose atrapar por el sonido de su risa, no sabe cuando tiempo lleva así hasta que de pronto le cae mucha agua encima y abre los ojos sobresaltado.
-Uy, pensé que estabas dormido-dice sonriendo Lyd que sigue llevando su camiseta pero mojada.
Mientras todo esto ocurría, Rafa y Lizzy daban un paseo por la orilla de la playa. Estaban congeniando muy bien. Rafa se agacha para recoger un objeto del suelo.
-Es una pulsera de plata, que ha encontrado el mar.
Rafa la mira, y dice a Lizzy:
- Toma, para ti.
- ¿Qué es?- dijo Lizzy.
Rafa le da la pulsera en mano.
- Un momento, esta pulsera me suena...
-¿Enserio?
-Claro...-la mira pensativa-¡no puede ser!

2 comentarios:

  1. Vaya, me ha dejado con el misterio de la pulsera y ganas de saber más. Bueno habrá que esperar su continuación a ver qué ocurre.

    Besotes

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    1. jejeje sii, pero no te preocupes que en unos dias, una semana,a lo sumo, tendras la continuacion y se desvelara el secreto de la pulsera jeje
      Besos!

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Lydia

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