martes, 9 de julio de 2013

Prólogo

Estaba a punto de empezar el mes de octubre. Los días comienzan a acortarse, y las noches son más frescas. Es un mes especial para los niños, puesto que a finales de mes, se celebra Halloween, una costumbre adoptada no hace mucho.
Pero para los estudiantes del último curso de arqueología, era un mes bastante duro, pues el profesor López, el más duro de toda la universidad, por no decir cabrón, había pedido la tesis doctoral a finales de noviembre.
Mientras el profesor daba su explicación sobre el tema de la tesis, Álex, uno de los alumnos más brillantes de la clase, estaba absorto mirando uno de los asientos más a su izquierda, a una de sus compañeras... que le devolvió la mirada, y le hizo un gesto burlón. El timbre sonó, y oyeron al profesor decir:
-A partir de mañana tenéis un mes libre para realizar vuestros trabajos. Os espero después de Navidad.
La chica a la que antes miraba Álex se acercó a él y le dijo en tono de burla:
-Ei, mimadito- le dijo Elizabeth, con una sonrisa burlona.- Si hubieras estado atento en vez de mirarme tanto sabrías que nos han puesto juntos para el trabajo.
- Vaya... Pues menos mal que su Alteza si estaba atenta.- Álex hizo una reverencia.- Será genial hacer el trabajo con la princesa de clase.
- Vete a la mierda-dijo Elizabeth riendo, dando una torta al brazo de Álex.
Alex respondió agarrando la mano de Elizabeth, y besándosela.
-Nos vemos más tarde, Majestad.
-No lo creo. Tengo que hacer un viaje y mi avión sale en dos horas.
-¿Te marchas? Tenemos que hacer el trabajo.
-Yo me marcho cuando tengas tu parte mándamelo, yo hare mi parte donde voy a disfrutar del sol y a surfear. Au revoir niño mimado.
-¿Tomar el sol? ¿Surfear? Nos dan un tiempo libre para la tesis y tú te vas a la playa?  Ni hablar, señorita. Somos compañeros de trabajo, y este tiempo lo vamos a pasar juntos. Así que cariño-dijo Álex, guiñándole el ojo-donde tú vayas, iré yo. Así que voy por mi billete.
-Me da a mí que no...-murmura ella cuando él se aleja-¡Por cierto me voy a Florida!-le grita.
Tras eso la joven se marcha en dirección su coche, no iba a dejar que ese niño pequeño le estropeara su tesis. Llega al aeropuerto y para su alivio no está él. Factura las maletas y se dirige hacia su avión, después de arrancar se tranquiliza había conseguido que el joven no la siguiera. La joven se relajó en su asiento, cuando el avión despegó. Había dejado atrás a Álex. ¡Qué mal le caía ese estúpido y sinvergüenza niño mimado! Se dispuso a ver la película del avión, una muy mala en blanco y negro, con subtítulos. De pronto, una mano se le posó en el hombro.
- Se ha equivocado, Alteza, este vuelo no va a Florida- y acto seguido, le besaron el cuello.
Elizabeth se giró, no podía creerlo. Justo detrás de ella, estaba sentado Álex.
-¿Se puede saber que haces Tú aquí?
-Mis padres que me han obligado a ir con ellos al Caribe a ver a la familia y ¿no se iba su alteza a Florida?
La joven levanta la mano y le da un guantazo, acto seguido se levanta de su sitio y se marcha al pequeño bar que había detrás para tomar algo y alejarse de ese engreído y egocéntrico niño. Estaba que echaba humo no entendía como se había tomado tantas confianzas, no había quien lo tragara y no entendía como todas las chicas se morían por él. La joven estaba cada vez mas mosqueada por lo que cambio de asiento para no encontrárselo más. En la barra pidió una copa, que bebió casi de un trago. Apoyo su cabeza en ambos brazos, en la barra. Entonces el camarero se acerca a ella con otra copa.
- No he pedido nada.
- Invita aquel joven-dice el camarero.
Ella mira a donde señala el camarero. Álex le hace un gesto con los dedos de la mano."Qué vuelo más largo me espera" piensa Elizabeth. Le dirige un corte de manga a Álex. Él se ríe, recoge su melena en una elegante cola, y se apoya en el respaldo de su asiento, para dormir las horas de vuelo que quedaban.
Sonríe con malicia al ver como se duerme, deja pasar unos largos minutos luego de un trago se bebe la bebida. Se acerca al joven y con un rotulador le pinta la cara, luego le echa migas dentro de la ropa, ya que tenía que aguantarlo durante todo el viaje se divertiría a su costa. Se aleja y se recuesta en su sitio, cierra los ojos y cuenta durante dos minutos, luego oye como el joven se divierta y suelta una exclamación al descubrir las migas sobre su cuerpo, el personal del avión corre en su ayuda.
Ella en su interior no puede evitar reírse, lo mira y le guiña un ojo antes de ponerse a leer un libro. El avión aterrizó finalmente. Los pasajeros bajaban del transporte, y se disponían a ir a sus lugares de destino. Elizabeth se puso unas gafas de sol al salir a la calle y llamó un taxi. El taxi paró y ella montó en la parte trasera.
-Lléveme a la calle Palmera.
El taxi arrancó. Ya se creía que se había librado del pesado cuando, una vez el taxi estaba en plena marcha por una concurrida calle, una voz familiar dijo:
- Que casualidad, majestad. Vamos a la misma calle- Álex asomó desde el asiento delantero, sonriendo.
-¿¡Qué demonios haces tú aquí?!
-Quería hacer un poco de turismo antes de la hora de cenar-sonríe pícaramente.
-Taxi, pare aquí, por favor-paga y se baja.
En ese momento aparece un joven alto y rubio, de unos ojos verdes esmeralda que se acerca a la joven, tras abrazarla, le ayuda con las maletas y se alejan juntos por la calle. Alex se queda mirando incrédulo como su compañera de clase y su "Majestad" se aleja con un completo desconocido para él.
Pasaron dos días en que Elizabeth no vio a Álex. Óscar era un primo lejano suyo, él fue quien invitó a Elizabeth a pasar unos días al Caribe. Ella habló largo y tendido sobre Álex.
-Ese Álex es un poco capullo, ¿no?- dijo Oscar, con un poco de acento.
-¿Un poco? Si hubiera un jefe de capullos, él mandaría sobre él. Y lo peor es que voy a tener que verle a menudo por la maldita tesis doctoral.
- Venga, -dice Oscar, cogiéndole la mano, y besando su mejilla. -Olvídate de él por hoy. Estás en el paraíso. Disfruta de la playa.
****
Elizabeth tomaba el sol relajada, con un precioso bikini azul oscuro, que embellecía su hermoso cuerpazo. Entonces oye "su voz":
- Tenga cuidado, alteza, hay paparazzi por todos lados.
Ella se incorpora y ve, cómo no, a Álex.
-¿Eres un acosador o algo así?- pregunta.
-Tranquila-le dice -He venido a darme un baño, y te vi, y sería de mala educación no saludarte.
Dicho esto, se quitó su camiseta, lanzándola a la arena, y dejando ver un musculoso torso. Alex se tiro de cabeza al mar, con la mirada de Elizabeth fija en el.
La joven se volvió a colocar sus gafas y a tomar el sol, no quería hablar ni ver a Álex, pasaron los minutos y todo estaba demasiado tranquilo, por lo que se quito las gafas y descubrió que ya no estaba por allí cerca ese niño mimado.
Se levanta y deja sus cosas en la toalla, coge la tabla de surf y corre hacia el agua. Se lanza al mar y empieza a nadar hasta la próxima ola que se aproximaba, le pone de pie y empieza a tomar la ola. La gente de la playa se queda embobada viendo como surfea, aprecia una diosa de las olas, y para no ser menos Alex también estaba pendiente de ella. Corre hacia el mar también con una tabla y toma la misma ola que ella, no estaba dispuesto a dejar que ella le ganara, ni en broma.
-Majestad, usted está llamando la atención como siempre, ¿no se cansa?
-¿Pero cómo...?
En ese momento se produce un cambio en la ola y ella pierde el equilibro de la tabla cayendo al agua, sale la tabla a la superficie. ¿Pero dónde está Elizabeth? Álex llegó a la orilla, seguro de haber ganado.
-Su majestad debe darse más prisa la próxima vez si quieres que te gan...-vio que no estaba.
-¿Lizzy?-la llamó.
Toda la playa estaba pendiente del agua. No había rastro de la joven por ninguna parte. Óscar se quedó mirando el agua, pero no se atrevía a lanzarse al mar.
Pero Álex era distinto. Sin pensarlo se tiró al agua, y nadó mar adentro, llegó al punto en que empezaron a surfear y se sumergió. Toda la gente estaba pendiente de aquel joven. Álex salió a la superficie con el cuerpo inconsciente de Elizabeth.
La llevó en brazos hasta la orilla, la depositó delicadamente en la arena, apoyó sus labios contra los suyos, y le insufló aire, para a continuación, expulsarlo apretando el pecho. Lo repitió varias veces hasta que la joven despertó.
La joven abre los ojos confundida, luego se da cuenta de que Alex la esta besando y lo aparte lejos de ella.
-¿Se puede saber que haces?
-Salvarte de morir ahogada, no hace falta ser tan borde.
-Aléjate de ella Alex-le dice Oscar-y no te vuelvas a acercar.
-Tranquilo la próxima vez dejare que muera. Como ibas a hacer tú-le echa en cara Álex-gallina.
-Basta, vámonos Óscar, no tengo ganas de más peleas por hoy.
Oscar la levanta y se la lleva en brazos al hotel mientras que Alex se queda mirándolos, como se marchan. “Que chica tan estúpida” piensa recogiendo su tabla. De pronto ve caer de ella una pequeña pulsera, era la que llevaba Lizzy al surfear. ¿Qué hacia enganchada en su tabla?

2 comentarios:

  1. Hola Lyd, muy buen comienzo. Me encanta el toque irónico-burlón de Alex. Y el contrapunto que le pones con el carácter de Elizabeth, borde? o cabreada con ella misma porque en el fondo Alex no le desagrada?

    Un gran comienzo que atrapa
    Besotes

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    1. Me alegro mucho de que te guste, tiene un caracter muy definido. Eñizabeth no es borde, simplemente no lo soporta aunque en cierto modo le cae bien por su sentido del humor.
      Gracias por pasarte y comentar
      Besos!

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Lydia

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