sábado, 20 de julio de 2013

Capítulo 3 Las Cuevas (parte 1)

Unos días después, Alex despertó bastante tarde. Estaba algo mosqueado por lo que había visto hacia dos noches. ¿Por qué estaban en la misma habitación Rafa y su amiga? 
No lo consideraba justo. Se sentía usado... ofendido. Pero sobre todo... sentía celos... ¿por qué pasó la noche con Rafa cuando con él no fue capaz? Se vistió y bajo a desayunar. Allí encontró a Lydia, tomando un vaso de cola-cao y una tostada.
- ¡Hola!- saludó, con una sonrisa. No iba a molestarla con sus problemas. Pero Alex vio la mala cara que ella tenía.- ¿Qué ocurre?
-Que he quedado con Rafa para irnos a correr pero me ha dicho que está muy ocupado. Encima que me levanto temprano-murmura entre dientes.
-Está ocupado...claro, como no...-murmura para sí mismo-pero no te preocupes, si quieres me voy contigo-le sonríe para animarla.
-Estas triste y ojeroso, ¿qué ha pasado con Elizabeth?-le mira inquisitivamente durante unos minutos que parecen eternos-no me mientas, detecto muy bien las mentiras.
- Nada, que no estamos tan unidos como yo pensaba. La vi entrar en su cuarto con... otra persona.
- ¿Con quién? ¿Con Rafa?
Alex calla.
- Si.
- Te he dicho que no sirve de nada ocultarme nada, detecto las mentiras.
- Vayamos a correr y hablamos.
-Sí creo que si nos vendrá bien para airearnos.
Se levantan de la mesa y van charlando hasta el ascensor.
-Ven a mi habitación cuando te cambies.
-Vale Lyd no tardare mucho.
-Eso espero que las que tardan son las chicas-se aleja con una sonrisa sensual y divertida.
Álex se puso un chándal, para estar más cómodo, y sus zapatillas de deporte nuevas. Se arregló el pelo, se echó desodorante y colonia, para oler bien, y se dirigió a través del pasillo hacia la habitación de Lyd. Por el camino vio a Rafa.
-¡Alex, colega! -le saluda, totalmente alegre.- ¿Te apetece tomar algo?
- Lo siento, pero estoy... ocupado- dijo, usando sus mismas palabras.- Ya he quedado.
- ¿Con Elizabeth?- dijo Rafa, dándole un golpecito con el codo. 
- No, que yo sepa ya ha estado ocupada con otro.
Y se fue dejando a Rafa sorprendido, al verlo marchar y más cuando entra en la habitación de Lyd. Eso es muy raro pero se encoge de hombros y sigue su camino al restaurante para desayunar. Mientras Alex llego al cuarto de Lydia, llamó a la puerta, y ella le abrió, dejándole paso.
. Álex entra en la habitación y ve que Lyd está con el mismo vestido de hace unos minutos.
-Veo que las damas siempre hacen esperar a los caballeros.
-Bueno es que...-se sonroja-es que no encuentro mi chándal, ¿me ayudas?
-Claro-dice sonriendo.
Cuando lo encuentran Lyd sale con el puesto mientras Álex le hace una reverencia y salen a correr por la playa. Cuando llevan un rato corriendo Lyd lo tira al agua y sale corriendo entre risas.
- Mira, que graciosa- se levanta y empieza a correr tras ella.
Ambos ríen, salpicándose, tirándose arena... pero Alex se queda quieto de pronto.
- Voy a darme un chapuzón- se quita el chándal. Debajo lleva el bañador- Vente, el agua tiene que estar genial.
-¿Te imaginas? Con lo fría que tiene que estar...
-Oh no pensaba que la creadora de Alysa fuera tan miedica.
-No lo soy pero esta fría el agua-deja las zapatillas y calcetines al lado de las de Álex.
Alex viendo su oportunidad la levanta como si nada y corre mar adentro entre risas.
- ¡Bájame! ¡Espera al menos que me quite el chándal!
Pero Alex no la escucha y Lydia sale empapada, con la ropa, puesta, mirando entre furiosa y divertida a Alex, quien esta tumbado en la arena, de la risa que le ha dado.
- No irás a decir que estaba fría, ¿eh? 
Ella se lanza a por él pero Alex la esquiva y Lyd cae en la arena, junto a él. Alex la mira, y ella le devuelve la mirada. Se incorpora un poco y se quita la camiseta y se queda con un bonito bikini.
Sonríe sensualmente y le echa a Álex arena sobre el cuerpo medio enterrándolo. 
-Ahora no te puedes escapar bombón-dice sarcástica, tras eso sale disparada al agua riendo.
Ella se tira de cabeza al mar, seguida de cerca por Alex. Nadan uno tras otro durante un rato, entonces paran un momento, cansados de tanto nadar, se han adentrado mucho en el mar y la costa está lejos. Unos metros más adentro, hay una pequeña isleta. 
- Vamos allí- dice Lyd. Estaremos más tranquilos.
Nadan hacia ella, al llegar se tumban uno junto a otro bajo la sombra de la palmera.
-Se está aquí genial.
-Te doy la razón-le sonríe mirándole a los ojos y desviando la vista rápidamente.
-¿Por qué no me mantienes la mirada? Tienes unos bonitos ojos.
-¿Que te traes entre manos?
-¿Yo? Nada, como puedes pensar eso- se muestra falsamente ofendido.
-Ya claro-le echa arena pero él le agarra la mano y la tumba en la arena bloqueándola.
Se miran fijamente durante largos minutos, hay tensión en el ambiente y ambos lo notan.
- Y ¿cómo dices que qué me traigo entre manos? Tú has sido la que me ha traído aquí. A lo mejor eres tú la que se trae entre manos algo.
- No resultaría... tú estás con otra persona...
- Ella no está preparada para ninguna relación. Me lo dijo la otra noche, tras besarnos, elegantemente, me dio calabazas. Eso no hubiera sido tan doloroso si no hubiera visto a Rafa entrar en su cuarto.
- A lo mejor no está pasando eso que crees.
- Pero aun así... si ella no quiere tener ninguna relación, no puedo obligarla. Así que mi vida sigue.
-No tengo ningún propósito-le sonríe tras una pausa-Me gusta mi vida como esta y mi libertad.
-Umm…una chica sexy y encima que adora la libertad.
-Y tu un chico muy ligón.
-No, solo busco a la persona que merezca la pena.
-A ver si la encuentras pronto y...-él le corta dándole un beso y dan vueltas por la arena.
Continúan durante más de diez minutos así. Los dos tumbados, besándose, en principio besos pequeños, que aumentan respecto pasan los minutos.
Abren los ojos cuando pasó ese rato, que para ellos fueron segundos, se miran, y sonríen, sonrojados. Alex se levanta, y ayuda a Lyd a levantarse. Él sonríe. La coge, la aprisiona contra la palmera, coge sus manos, poniéndolas en alto, y se besan de nuevo. Los brazos de Lyd rodean el cuello de Alex, y sus manos aferran el pelo de su compañero. Se separan.
- Tal vez debíamos volver al hotel.
- Te hecho una carrera.
-Sí, creo que tendríamos que volver, antes de que hagamos alguna tontería-dice cogiendo aire sonrojada.
-Vale-dice sonriendo.
La intenta atrapar pero ella sale flechada hacia el agua riendo y él la sigue de cerca, llegan a la playa empatados y se dirigen al hotel hablando de cosas triviales. 
-No deberías haberme besado-dice ella en el ascensor.
-Yo no me arrepiento, llevo casi un mes intrigado por ti-le acaricia la mejilla.
-No seas cínico, hasta hace dos días estabas colado por Lizzy.
-Me gustaba, no estaba colado o enamorado como tú dices-le contradice.
-Como tú digas-guardan silencio mientras caminan por el pasillo.
Cuando llegan a la habitación de ella, atrapa entre la pared y él y la besa, se separa y tras guiñarle un ojo le dice que la espera en dos horas en el restaurante de al lado de la piscina para cenar, porque sin darse cuenta han pasado todo el día en la playa y en el islote.
Cada uno se entra en su habitación sonriendo y pensando en lo que ha pasado durante el día, igualmente se preguntaban qué pasaría ahora.
****
Un día antes...
Rafa y Lyd veían a Alex y Lizzy besándose... Lyd tenía una expresión triste.
- ¿Qué ocurre, hermanita?- preguntó Rafa.- ¿Qué te pasa?
Una pequeña lágrima corre por su rostro.
- Nada- dijo.- No ocurre nada.
Rafa quita delicadamente la lágrima de Lyd con su pulgar.
- Puedes contármelo todo, lo sabes.
- No quiero hablar de eso ahora.
Rafa la mira.
- Te gusta Alex, ¿no?
-No es eso, recordaba otros tiempos…-un escalofrío la recorre.
-Óscar no se acercará más, tranquila-la abraza.
Ella calla y se gira. 
- Voy a dormir ya, socio. Mañana hablamos y quedamos para correr.
Rafa sale del cuarto y decide darse una vuelta. Ve a Alex que se despide de Lizzy. Pero no es una despedida feliz. Los oye hablar.
- No me siento preparada para una relación. Lo siento. Me caes genial, pero no quiero estar con nadie.
- No es bueno cerrarte, así solo te harás más daño.
- Lo siento. No te hagas daño esperándome, ¿vale? Conoce gente, disfruta. Nadie lo sabe... quizás mañana mismo conoces a alguien mejor que yo. 
Le besa la mejilla y entra en su cuarto.
Lizzy entra en su habitación y le invade una soledad ya conocida. Necesita hablar con alguien por lo que se dirige a la habitación de Rafa, tal vez el la entendiera.
Entra en su habitación y se tiran horas charlando, casi toda la noche, y sin quererlo se queda dormida en el sofá. El gentilmente la acuesta en la cama y luego él y se duerme tranquilo.
A la mañana siguiente bajan a desayunar y se van a dar una vuelta pero antes de irse ven a Alex y Lyd con ropa de deporte y charlando. Pasan la tarde juntos y yendo a la bolera y visitando lugares.
Por la noche al volver ven a Alex besando a Lyd en la puerta de su habitación y se sorprenden pero no dicen nada porque luego han quedado para cenar y comentar lo que han visto.
****
Es el atardecer y tras una tarde genial en la playa Rafa vuelve a su cuarto y se ducha. Tras darse un afeitado, se viste y decide visitar a su socia Lyd para hablar con ella y sobre todo disculparse por no haber ido con ella a correr.
Por el camino se encuentra con Lizzy.
- ¡Hey! ¿Como estas?
- Mucho mejor, gracias por escucharme, lo necesitaba.
- Para algo están los amigos.
Ella le abraza, y se marcha. Rafa sonríe y llega al cuarto de su socia llama.
En ese momento aparece Alex por el pasillo que se dirige hacia donde está Rafa, llega y se le queda mirando con el ceño fruncido.
-¿Qué haces aquí, Rafa?
-He venido a ver a mi socia, ¿te molesta?
-Un poco, ven quiero hablar contigo.
-Está bien, vamos-se encaminan hacia el ascensor.
Lyd se asoma con el albornoz y al no ver a nadie cierra la puerta y sigue duchándose.
- A ver, ¿qué ocurre?
- Nada, solo que no quiero que andes tan cerca de Lydia.
Rafa ríe.
- ¿Cómo? ¿Estás celoso?
- No me gusta ese rollito entre vosotros, esa unión que tenéis. Quiero que acabe.
-Jajaja esta celoso.
-No es eso, simplemente no juegues con ella.
-No juego con ella, simplemente nos llevamos bien y eso.
-Estas advertido, Rafa-dice frunciendo el ceño.
-Y tu no juegues con mi amiga igual que has hecho con Lizzy.
-Perdona no soy yo el que recibe a una chica de madrugada en su habitación-dice mosqueado.
Los dos se miran fijamente midiéndose el uno al otro y luego sin más se dan la vuelta y cada uno se marcha por su lado. Rafa vuelve de nuevo al cuarto de Lyd. Llama, y ella abre con el albornoz.
- Pasa, acabo de salir de la ducha.
Rafa se sienta.
- Al parecer has enamorado a alguien.
- ¿Qué?
Rafa le cuenta su charla con Alex.
-No es posible-sacude la cabeza incrédula.
-Me temo, que sí.
-Rafa creo que estar tanto tiempo con Lizzy te hace delirar-sonríe divertida mientras se cruza de piernas-él y yo solo somos amigos nada más.
-Tal vez para ti, pero no para él-dice mirando sus piernas.
-Enserio que te has bebido esta tarde.
- No lo sé, perdona.- aparta la mirada.- Pero te lo digo en serio. Es un buen tio, pero está un poco obsesionado.
- Bueno, ¿qué has hecho hoy para estar tan ocupado?
- Vine a disculparme. No tendría que haberte fallado, pero hay algo que tienes que saber sobre Lizzy y Alex. Anoche ella y yo estuvimos hablando largo y tendido, y quiero que me des tu opinión
-No te preocupes por mí.
-Lizzy no está enamorada de Álex...bueno aun no... y Álex se enfado porque ella durmió conmigo y..
-¿¡Como?!
-Déjame explicarte Lyd yo...
-Vete Rafa, me dijiste que no podías venir porque...-se calla y toma aire-vete necesito pensar.
-Está bien...pero ten cuidado con Alex.
-Lo tendré y tú cuida de Lizzy...
Rafa se fue entristecido. No había podido explicarse bien con Lyd, y además ella se había enfadado con él.
Bajó a la playa y se sentó en la arena, mirando al mar. El sonido de las olas le tranquiliza, y el mirar hacia el fondo, perderse en el abismo que separa el cielo del agua... es algo que siempre le ha gustado. Oye pasos detrás de él, se gira y es Lizzy.
- ¿Qué ocurre?
- Nada. - sonríe.- Quería relajarme un poco. 
Lizzy se sienta a su lado.
- Vamos, cuéntame.
Rafa suspira.
- Lyd se ha enfadado conmigo. 
- ¿Por qué?
-Que hoy había quedado con ella para irme a correr y se me olvido...
-Pero por eso no creo que se enfadara.
-Me bloquee y la he liado con ella...
-Los nervios juegan malas pasadas-le sonríe-creo que necesitas un abrazo.
-Creo que también.
Ella le sonríe y le da un abrazo, se quedan abrazados durante unos largos minutos mientras el sol se pone.
-¿Vamos a cenar?-le pregunta a Rafa sonriendo.
- Me parece bien. Lyd ha quedado con Alex. Divirtámonos nosotros. Pero hoy no cenemos en el hotel. Hoy me apetece hacer... alguna locura.
Lizzy sonríe pícaramente. 
- No sabía que a los escritores le fueran las emociones fuertes.
- Soy distinto a los demás escritores, pequeña.
Fueron a un parking, y pararon delante de una Harley.
- ¿Te apetece dar una vuelta?
Lizzy abrió los ojos como platos.
- ¿Es tuya?
- La compré ayer.- dijo, y guiñó un ojo.- Vamos, demos una vuelta por la ciudad.
-Genial, adoro las motos, sobre todo este modelo.
-Una chica que le gustan las emocione fuertes.
-No lo sabes tú bien-sonríe pícaramente mientras se monta detrás de él.
-¿Preparada?
-Claro que sí, pero luego déjame a mi conducir, por favor,
-No lo dudes.
Tras decir eso se marchan del hotel y van por la carretera enfrente de mar con la frisa dándoles en la cara y disfrutando del paseo.
Lizzy va agarrada a la cintura del piloto. Rafa acelera, no hay casi nadie en la carretera, por lo que se puede permitir un poco de velocidad. 
Llegaron a una zona algo apartada de la playa, cerca de unas cuevas.
- ¿Acampamos?- dijo Lizzy.
- Claro. 
Pararon la moto y miraron hacia las cuevas.
- ¿Te gustaría entrar?- dijo Lizzy.
- Creo que estaría bien que estuviera mi socia, seguro que le encantaría ver esto.
- Seguro que a Alex también.
Sonrió de forma triste.
- ¿Estás bien?- preguntó Rafa.
-Que siento que las cosas entre tú y tu socia se hayan jodido, seguro que lo solucionáis.
Rafa la mira confundido y ella rápidamente se explica.
-Bueno, supongo que lo arreglareis, eres un tío genial.
-Puede ser...-mira el mar.
-Es una noche preciosa, no dejemos que se nos empañe-le sonríe para animarle.
Se sientan en el interior de la cueva y se ponen a cenar a la luz de un par de velas para que se pueda ver algo. Pasan un buen rato juntos, contando anécdotas y conociéndose un poco más a fondo.
- Así que arqueóloga... genial. Yo estuve a punto de estudiar arqueología... pero empecé a escribir y tuve suerte, y lo mejor fue cuando me asocie con Lydia y publicamos la novela.
- ¡Me alegra que pudieras cumplir tu sueño! dijo cogiéndole la mano.
Rafa le devuelve el apretón.
- Gracias. 
Se miran a los ojos, y siguen hablando.
Aquella noche, mientras esta cita tenía lugar, otra ocurría al mismo tiempo.
Lyd y Alex habían quedado para cenar y hablar de lo que había pasado aquel día...
Se encontraron en la entrada principal, ambos impecablemente vestidos.
Alex besa la mano de su pareja.
- Estás genial- le dice.
Lyd sonríe y caminan los dos hacia fuera.
- Hoy voy a llevarte a otro sitio. Está aquí al lado y me han hablado muy bien de este restaurante.
-Oh vaya que sorpresa-dice con fingida sorpresa y sonriendo.
-Te voy a sorprender. ¿Te gustan las motos?
-Sí, las adoro.
-Móntate conmigo que te quiero llevar a la luna.
Se montan en la moto y el la lleva a unos acantilados iluminados con velas.
- Mi socio también se ha comprado una moto.
- Como no, salió en conversación tu amiguito.
- ¿Estás celoso?
-Se podría decir que un poco si… es que os lleváis tan bien...
-No te preocupes-apoya la mano sobre la suya-si quisiera estar con él abría cancelado nuestra cena.
Siguieron hablando. Lyd habló de cómo tuvo la idea de su libro, y Alex terminó hablando de sus años de universidad y de aquella compañera con la que tanto se picaba.
El picnic en aquel hermoso acantilado iba de fabula... Las vistas son esplendidas, el mar brilla hermoso con el reflejo de la luna llena. La pareja se mira a los ojos... Hay atracción, no hay duda y el vino emperazá a hacer efecto... se acercan y se besan... Entonces llega Oscar.
- No pude llevarme a aquella zorra... no impedirás que me lleve a esta también.
Alex se levanta, pero dos hombres, lo agarran y empiezan a golpearle, mientras Oscar coge a Lyd.

6 comentarios:

  1. Te leo y te sigo.
    Y me encuentro como la zorra en el cuento de La Zorra y las Uvas.
    La zorra, al no poder alcanzar las uvas, dijo: "Agrillas son".

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    1. Y que me quierea decir con este comentario? Que no te gusta? Y tb sta publicado el capi 10 parte 1-2 de perdicion

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  2. Guaahh hermoso capii nena, estuvo genial extrañaba esos diálogos tuyos completísimos. Me encanta como escribes. Gracias por avisarme amiga. Un beso grande.

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    1. Muchas gracias amiga :) esos diálogos no serian posible sin unos personajes tan carismáticos y la ayuda de mi amigo y compañero en esta historia, Rafa :)
      Besos

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  3. Hola Lyd, gracias por el aviso porque este capítulo mereció al pena. Veremos a ver qué sucede con esas relaciones que hay, esos malosentendidos, celos... Me gusta como está quedando. Enhorabuena a ambos (Rafa y a ti)

    Besos

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    1. Me qlegro nucho que te guste y a mi socio tanbien, esperemos que te guste la otra parte :)

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