jueves, 23 de marzo de 2017

Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? Cabeza fría, cuerpo caliente, porque la sangre sigue corriendo su camino, al fin y al cabo, es su trabajo.
Es de las pocas cosas en la vida que es imprescindible, porque el 98% de lo demás es reemplazable, sustitutivo, sobre todo las personas. Cabeza fría, cuerpo caliente, batalla de razón contra sentimientos, ni uno ni otro ceden. ¿Cuál lleva razón?
Cabeza fría, cuerpo caliente, pero manos frías. La razón aumenta frente al sentimentalismo barato. ¿Frío o calor? ¿Cerca o lejos? ¿Aquí o allá? ¿Corazón o cerebro? ¿Cerrar los ojos u observar a tu alrededor? ¿Querer u odiar? ¿Todo o nada?

Corazón versus cerebro, al final todo se reduce a lo mismo, a la misma cosa: Tu esencia.                       

domingo, 27 de noviembre de 2016

Capítulo 1

Lo prometido es deuda, aunque retraso, aquí os traigo el primer capítulo de la historia. Me hace ilusión compartirla con ustedes.

martes, 8 de noviembre de 2016

Volví con una nueva historia

He vuelto despues de tantos meses, pero no han sido buenos y no tenia la inspiración ni para leer ni para escribir. Lo siento mucho, en caso de que haya alguien por ahí.
Como dice el título, he vuelto y esta vez con una historia diferente a las que he ido publicando, con muchos momentos de risa (o lo intento) y unos personajes...diferentes. Creo que me he atrevido a escribir un poco una historia cliché, no sé como saldrá pero aquí os dejo la portada, la sinopsis y un poco del capítulo 1 que publicaré a lo largo de la semana.
Saludos!!
¿Qué pasa cuando una chica juega en un equipo de baloncesto masculino? ¿Y si se convierte en la consentida de esos chicos? ¿Cuantos problemas y travesuras puede crear la chica a sus chicos?

lunes, 20 de junio de 2016

Capítulo 7 Ampliando la familia

Ella se me quedó mirando durante unos instantes como si no pudiera terminar de creer lo que le acababa de decir, aunque a decir verdad ni yo misma me lo acababa de creer.
—No me engañes mortal, sé que has visto a Atenea—tras decir eso, se produjo mucha luz.
Me tapé los ojos por la luminosidad, al volverlos abrir me encontré a la diosa Artemisa delante de mí y mirándome con cara de pocos amigos. Retrocedí unos pasos, no sabía que le había hecho a esa diosa para que se cabreara, ella levantó la mano y en un acto instintivo levanté un escudo frente a mí y empiezo a brillar como ella, aparece mi aura dorada.
—¿Quién eres tú, por qué tienes el aura de una diosa?—preguntó preparando una bola de poder.
—Soy Alyssa Di Laurent e hija de la diosa Atenea.
—No puede ser…-dije retrocediendo un paso—¿qué haces aquí?
—Vine porque quiero hablar con mi madre, ya que tanto ella como Nyx y Afrodita han desaparecido y no puedo contactar con ella pensé que venir a su…
—Templo te ayudaría—terminó por mí—ellas no van a volver a visitarte, no se van a arriesgar a sufrir la ira de Zeus.
—¿Entonces por qué tú estás aquí?—pregunté con insolencia.
—Porque quería conocerte, dado que eres mi sobrina y además tenía curiosidad, me han llegado rumores de que tienes demasiado poder y quería comprobarlo.
—No tengo poderes, bueno si tengo pero son tonterías…
—¿Qué poderes tienes?—preguntó con un tono de curiosidad.
—Veo el futuro a veces, puedo producir chispazos, creo—digo encogiéndome de hombros—pero solo puedo hacer eso cuando alguien que me importa está en peligro o cuando me siento amenazada.
—Bueno eso quiero verlo ven conmigo, rápido.
La seguí y entramos por un pasillo, lo recorrimos en silencio, al fondo vi mucha luz y cuando nos fuimos acercando distinguí que es un prado y me quedé boquiabierta, no era posible que hubiera uno por aquí cerca. Al entrar lo reconocí, estaba de nuevo en el Olimpo, la morada de los dioses, la observé con una interrogación pero ella se limitó a sonreír.
—Sí, estás en el Olimpo, pero no te preocupes Zeus no te pillara aquí, hoy está muy ocupado en una reunión.
—Yo estuve aquí hace un mes…
—Lo sé, te vi de lejos pero no te he reconocido hasta que he visto tu aura, deberías esconderla mejor para que los demás dioses no te descubran—dijo relajándose—en estos momentos todos los dioses te están buscando para conocerte o para matarte, pero no ha habido resultados, se ve que tus padres te escondieron bastante bien.
—No he desarrollado los poderes hasta hace un mes y medio, ni mi naturaleza de deidad—le puse los ojos en blanco.
—Tendrías que tener un hechizo muy potente para bloquear tus poderes, pero eso ahora lo descubriremos. Te voy a atacar en serio, así que defiéndete.
Nada más decir eso empezó a atacarme yo simplemente esquivaba los ataques, para ser una diosa no era muy buena luchando. De pronto, apareció Judit y Artemisa le lanzó un ataque que le dio de lleno y la lanzo unos metros. Enarqué una ceja por su absurdo jueguecito mental. ¿De verdad pensaba que iba a caer en eso? Bufé y me crucé de brazos, tenía una familia que estaba loca, ninguno se enteraba que yo no tenía poderes, era una mortal, normal y corriente.
De pronto, me lanzó algo que no pude esquivar a tiempo, por lo que me golpeó de lleno, lanzándome por los aires. Me levanté sacudiendo mis piernas y la fulminé con la mirada. Una cosa es que tuviera complejo de superioridad y se creyera buena cuando me intentaba acertar con sus patéticos ataques, y otra que lo haga enserio.
Fui corriendo hacia ella esquivando todos sus ataques, cuando llegué hasta ella creé una bola de truenos y se la lance, ella no fue lo suficientemente rápida para protegerse  o esquivarlo por lo que el ataque la lanzo a unos metros. Mi aura tembló y el cielo se fue volviendo gris, levanté una mano al cielo y un trueno cayó en mi mano, lo retuve ahí y mire a mi tía que me miraba sobrecogida.
Mierda, se me había ido de las manos la situación, había dejado que el mosqueo guiara mis actos. Cerré la mano en un puño y no sé cómo el relámpago desapareció. Tan pronto como el cielo se nubló, igual de rápido volvió a teñirse de color azul y todo se tranquilizó, camine lentamente hacia mi tía y le tendí una mano para ayudarla a levantarse.
Luego ella me dio un gran abrazo, se ve que esto de los abrazos es familiar, justo cuando se separó, apareció un chico, muy parecido a ella, estaba sonriendo y se fue acercando poco  a poco.
—¿Qué haces aquí, Apolo?
—Veo que has encontrado a nuestra sobrina perdida, se ve que los rumores son ciertos, tienes un gran poder niña—dijo con un tono mordaz—¿Qué hace aquí?
—Primero no me llames niña porque no lo soy, tengo 22 años, que tú seas unos milenios más viejo no implica que yo sea una niña.
—Vaya se ve que la niñita tiene genio—dijo entre risas.
Ese tío ya no me caía bien y para que viera que no era una cría lo miré fijamente y creé dos dobles mías con bolas de poder y se las lanzamos las tres. Luego me eché a reír cuando vi que se levantaba un tanto desorientado y me miraba furioso.
—Oh venga tito, ¿no eres capaz de aceptar un broma?—dije entre risas, y con sorna, junto con Artemisa.
—Eso es verdad hermano, una broma es una broma.
De pronto, el cielo tronó y la tierra tembló, Apolo y Artemisa se miraron nerviosos, él me cogió en volandas y salió volando hacia un templo que había cerca, mientras se alejaba vi como Artemisa se quedaba en el mismo sitio.
—¡Para, no podemos dejarla ahí!
—Esos truenos y esa sacudida de la tierra es cosa de Zeus que ha acabado la reunión y se dirige hacia donde estábamos, ella lo va a entretener mientras te llevo a mi templo y te hago pasar por mi consorte humana—dijo con una sonrisa traviesa.
—¿¡Cómo?! ¡No ni de broma, prefiero una de las ninfas antes que eso, no pienso hacerme pasar por eso!
—Eres mi sobrina y si no quieres que el abuelo te pille lo harás, además no tengo ninfas como mis hermanas y según la ley del Olimpo hasta que no tengas medio siglo o uno no serás mayor de edad.  Esconde tu aura, umm…tu aspecto tendrás que cambiarlo, el atuendo no es el adecuado.
—Así estoy bien, no me pienso cambiar y me dan igual las leyes de aquí, después de todo no estoy sujeta a ellas.
—Si lo estas, porque eres una diosa que…
—Semidiosa—dije interrumpiéndole, aunque no fuera ni eso.
—No, si fueras una semidiosa no tendrías un aura como la mía—dijo mientras aterriza en su templo-ahora quédate quieta un momento.
Me miró fijamente y de pronto, mi pelo se soltó y cayó sobre mis hombros, mi vestido se cambió por otro de palabra de honor más suelto y fresquito y mis zapatos de aguja por unas sandalias altas. Miré a mi tío con una ceja enarcada y expresión burlona, él se limitó a sonreír y guiñarme un ojo.
—Me vas a decir que no tengo buen ojo para elegir a mis amantes ¿eh?—dijo riendo a carcajadas.
—Perdona, yo no soy cualquiera de tus amantes, soy tu sobrina y seguro que mejor que tus amantes—dije cruzándome de brazos.
—Bueno eso no lo sé, ¿lo comprobamos?—dijo mirando con una mirada picara.
—¿Quieres salir por patas? Pues compórtate tito.
—Chica no aceptas una broma, anda ven sígueme, no nos queda mucho tiempo.
Entramos por una puerta que llevaba un pasillo, el cual era bastante luminoso y estaba bien decorado, luego entramos por una puerta que era la habitación de Apolo. La habitación era el doble de la mía y con dos sillones con una mesita, un escritorio una gran cama con dosel y una chelón, también había algunos cuadros y unos ventanales que daban a un precioso jardín.
—Tienes buen gusto tito, lo admito, pensé que tendrías peor gusto.
—Jajaja me lo imaginaba, pero teniendo a Afrodita por hermana, ya te puedes imaginar. Ahora túmbate que Zeus está llegando.
Me lancé sobre la cama y me puse a dar saltos, era bastante blandita, de pronto, algo se estrelló contra mí y caímos en la cama, empecé a reírme, fue entretenido. Miré hacia arriba y vi a mi tío mirándome serio, se inclinó y me dio un beso en la frente, estaba sin camiseta y una sábana nos cubría para que cuando Zeus entrara no nos descubriera.
 Lo miré asombrada, no esperaba esa muestra de cariño, ninguna de las diosas que había conocido había sido tan cariñosa. Justo en el momento en el que iba a decir algo se oyó un ruido y sentí como Apolo se tensó, me miró y asintió, mi abuelo ya estaba aquí. Apolo se inclinó y me dio besos en el cuello, y me susurró en el oído rápidamente:
—Espero que seas buena actriz, Alyssa.
Sin pretenderlo se me escapó una pequeña risilla, haciendo vibrar todo y contagiándole la risa, pero pronto nos pusimos serios, nos miramos a los ojos un segundo y empezamos a actuar. Se acercó lentamente a mí, fue dejando un recorrido de besos desde la frente hasta el cuello, ahí se entretuvo un ratito, justo cuando descendió hasta la clavícula alguien irrumpió en la habitación. Rápidamente nos tapamos para cubrirnos, aunque estábamos vestidos y miramos hacia la puerta, allí estaba Zeus, mi abuelo, nos miró a los dos fijamente. Era bastante alto, aproximadamente 1.95m, llevaba una túnica blanca con un broche en el hombro de oro que sujetaba la túnica.

—Apolo, se puede saber que estás haciendo—dijo con tono imperioso.

jueves, 21 de enero de 2016

¿Buena noticia? Se aceptan opiniones

Buenas lectores!!
Sé que os he tenido todo un mes, sin publicar absolutamente nada, pero llevo una racha en la que la divina inspiración no me ha visitado, por lo que no he podido escribir nada :(
Primero de todo, FELIZ AÑO 2016! Que eso es importante y que espero que hayáis empezado bien el año y que todos vuestros propósitos y deseos se cumplan.
Segundo, he estado pensando que me gustaría compartir con vosotros la nueva edición de Perdición. La he estado corrigiendo y rehaciendo, está quedando mejor que la primera versión que hice hace ya tres años y medio casi. He añadido cosas nuevas y he quitado otras tantas que me he dado cuenta que no aportaban nada o no servían. Me gustaría saber que opinan sobre esta idea y si les gustaría leer la "nueva historia". La he estado publicando en Me gusta escribir y ha tenido buenas opiniones, espero que a vosotros también os guste y que opinéis. Ya sabéis, todas las críticas, hechas con respeto, son muy buenas para ayudar a los escritores a crecer como tales.
También os dejo aquí la nueva portada, hecha por mi amiga Nadia :)
Un abrazo enorme

domingo, 27 de diciembre de 2015

¡Feliz Navidad!

Mis queridos lectores, quiero felicitaros la Navidad, es una época del año muy bonita y ansiada por muchas personas, dado que es cuando se reúnen con sus familias después de largo tiempo sin verse, aunque no nos conozcamos, estamos juntos en espíritu y espero que seas unas maravillosas vacaciones.

martes, 1 de diciembre de 2015

Capítulo 5

Alex se llevó la mano al pelo. Todo lo que le estaban contando era un sin sentido, dioses, guardianes…mitología griega en estado puro, ya no solo eran leyendas, ahora todo eso era real.
—O sea... que Rafa fue el guardián de Lyd, una semidiosa.
—Si—le confirmó Alyssa—Lo sigue siendo, en verdad. Solo que Lyd no recuerda nada de su vida como diosa.
—¿Por qué? ¿Qué hizo para recibir ese castigo?—preguntó Lizzy, aun asimilándolo.
—No fue un castigo. Hubo que borrar sus recuerdos para protegerla de sí misma.
—¿Por qué?—Sam se apoyó en sus codos, mirándola con mucha curiosidad—¿Que es tan malo para privar a una persona de sus recuerdos?
Alyssa se sentó.
—Hace unos... 140 años, Lydia y Rafa... bueno. Digamos que se enamoraron uno de otro. En aquel entonces, el amor entre un dios y su guardián estaba prohibido. Por lo que llevaron su relación en un absoluto secreto... hasta que ella quedó embarazada.
Alex, se quedó de piedra, al igual que Sam, ambos intercambiaron una mirada, tensos. Lizzy soltó un jadeo de sorpresa, estaba en shock, esto era una sorpresa descomunal.
—Recurrieron a Delfos, a pedir ayuda al oráculo. Pero les dijo que si los dioses los descubrían, ambos estaban condenados a muerte.
—¿Cómo pueden ser tan crueles?-pregunto Lizzy, crispando las manos en puños.
—¿Qué pasó con esa chica?
—Una enorme maldición cayó sobre ellos. Perdieron el bebé. De rabia, el poder de la chica se desató, provocando un desastre natural que se llevó miles de vidas. Costó mucho detenerla. Pero hubo que sacrificar algo. Para impedir que volviera a despertar, hubo que borrar la mente de Lyd. Así, a cambio de toda su vida, fueron perdonados—miró a los chicos con tristeza— Rafa siempre se mantuvo cerca, cuidándola. Y esa es la historia de Lyd y su guardián.
Lizzy se llevó una mano a la boca sofocando la exclamación de sorpresa. No podía creerlo. Solo porque se enamoraron dos personas, fueron sentenciadas y condenadas, y encima un pobre bebé que no tenía culpa... Una silenciosa lágrima corrió por su mejilla.
—¿Solo por perder a su bebé?
—Fue un alto precio a pagar por un crimen como el amor.
—Demasiado—concordó Lizzy.
Alex se rascó la barbilla, no tenía sentido secuestrarla ahora, no después de tantos años.
—¿Por qué raptarla ahora? Hay algo raro en esto.
—Alyssa, creo que hasta tu sabes que no tiene sentido—le señaló Sam pensativo.
—No. Claro que no lo tiene.
—¿Que teorías barajas?—la miró directamente a los ojos.
—Algo pasa ahí abajo... Hades no puede estar muy en sus cabales... Lyd corre peligro.
—Pero tal vez Hades no lo sepa—dijo de pronto Daniel—sabes que desde que mandó a su hija aquí...no volvió a ser el mismo.
—Sabes que eso no es razón, Niklaus.
—No me has entendido. Si alguien ha aprovechado su tristeza... Tal vez lo han manipulado. Tal vez ni sepa que su hija está allí.
—Pero en algún momento lo tendrá que saber, ¿no?-preguntó Lizzy temerosa—Es su reino después de todo...
Lizzy se levantó de la mesa y se acercó a la ventana, algo en su interior le decía que Alyssa podría llevar razón y que aquello debía ser un infierno. Se llevó la mano hacia su colgante y lo apretó fuertemente mientras cerraba los ojos.
Daniel miró a Alyssa.
—Aly, ya es hora. Diles la verdad sobre el Clan.
—¿Que verdad?—se giró Lizzy mirándola fijamente—¿No es una agencia secreta?
—No exactamente. Hace años, milenios tal vez, un gran peligro asoló a los Dioses. Debido a ello, muchos voluntarios y voluntarias se ofrecieron voluntarios para protegerlos y ayudarlos. Se les otorgaron poderes asombrosos, y fueron llamados Guardianes.
—Ellos son el Clan. No es una agencia de espías. Es un centro de entrenamiento de guardianes y dioses.
—Entonces... ¿Esos hombres que nos salvaron eran guardianes?
—Entonces el hombre mayor que casi me rompe la nariz, no era el padre de su amiga, sino un guardián más, ¿no?—le preguntó Alex.
—El hombre mayor es el más antiguo de los guardianes, y el fundador de El clan. Debido a la pérdida de memoria de Lyd, la acogió como una hija, contándole que eran espías. Así la enseño a defenderse—les explicó Alyssa mirando sus expresiones.
—Rafa nunca se alejó de ella, y cuando ella quiso ser escritora, que casualidad, apareció un joven que también quería ser escritor...—dijo Tomas serio.
—Y el resto ya lo sabéis—se encogió de hombros Daniel.
—¿Pero entonces, Lydia volvió a ser como un bebé cuando vino a la tierra?—preguntó Sam con curiosidad.
—Simplemente sus recuerdos fueron sustituidos. Eso sí, Rafa estuvo presente en el nacimiento de Lydia. Hace 200 años.
Eso dejó sorprendidos a los chicos, sus amigos tenían al menos 200 años, pero Rafa tenia al parecer más. Se miraron entre ellos sin saber que decir.
—¿Por qué?-pregunto Lizzy.
—Rafa fue nombrado guardián de Lyd nada más nacer.
—Te vuelvo a preguntar el por qué, Alyssa. ¿Por qué necesitaba un bebé un guardián?
—No es que un bebe necesite guardián. Todos los Dioses deben tener un guardián. Y Rafa se ofreció voluntario para guardar a ese bebe tan especial—puso los ojos en blanco.
—¿Que tienen de especial los bebés?—pregunto Alex perdido—son solo bebés.
—¿Dirías que los dioses bebes son solo bebes?
—Al final y al cabo son bebés. La diferencia es que sus padres son dioses—le rebatió Alex mirándola.
—Los dioses son dioses al fin y al cabo. Sus poderes están ahí. Y siendo bebes, son mas fáciles de matar—le respondió Alyssa en su mismo tono.
—¿Entonces no tendría que haber tenido dos guardianes?—preguntó Alex.
—Solo un guardián por dios, Alexander.
—Ahora tiene todo sentido. Por eso hemos acabado así—dijo Alex cruzándose de brazos y echándose para atrás en la silla.
—Mientras Rafa este cerca de Lydia, ella estará a salvo. Pero si descubren que esta allí, si le alejan de ella... todo acabara para Lyd.
—¿Por qué?—preguntó Sam mientras los puños de Alex se crispaban de una furia que ni él entendía.
—Eliminaran todo de ella... salvo la oscuridad.
—Todo el mundo tiene un poco de oscuridad en su interior—dijo pausadamente Alex.
—No es esa oscuridad, Alex. Esto no es solo bien o mal. Es oscuridad pura.
—Entonces podría sumir todo en la más lóbrega oscuridad, en las tinieblas—dijo Sam sorprendido.
—Podríais enseñarnos a luchar como guardianes, ¿No?—sugirió Alex mirando fijamente a los chicos.
—Os enseñaremos a luchar. Pero no como guardianes—dijo Daniel recostado en el marco de la puerta.
—¿Por qué?
—No hay nuevos dioses que proteger. Un guardián sin dios es inútil. Su vida se apaga.
—Entonces ahora que Rafa está muerto, ella se puede apagar, porque realmente no está con ella—dijo Lizzy planteando el problema.
—Habéis rescatado su cuerpo... Gracias al hechizo que hemos hecho, puede volver... Puede volver, y es lo que cuenta. Además sigue a su lado. Tenemos esa esperanza.
—Esperanza...simple ilusiones que se pueden desmoronar como un castillo de naipes...—dijo Sam distraído.
—La esperanza apesta—dijeron a la vez Lizzy y Alex.
—Sin esperanza no hubierais acudido a mí— dijo tajante Alyssa.
—Acudimos a ti porque nos lo dijo Rafa—dijo Lizzy mirándola sin expresión.
—Rafa os dijo que os podía ayudar. Si no tuvierais esperanza en ello, no hubierais venido.
— Cualquier ayuda es buena—le respondió Lizzy cortante.
— Lizzy...—le advirtió Alex.
—¿Qué quieres, Alex?—le dijo, enfadada—¡Estoy harta de misterios, dioses... y ella, que solo da rodeos, y no aclara nada!
—¡Pero es necesaria para buscar a la chica y a Rafa!—exclamó en su mismo tono.
Alyssa se levantó, dando un manotazo en la mesa. Su mirada daba miedo.
—Basta los dos—dijo, y se marchó del cuarto.
—¿Por qué se va?—preguntó Sam mientras Alex y Lizzy se fulminaban con la mirada.
—Para ella esto también es duro—dijo Dan—Para todos.
—¿Enserio? ¿No sabía que Oscar iba tras su prima?—preguntó Sam enarcando una ceja.
En ese momento, Lizzy se levantó, miró a todos excepto a Alex y salió en la misma dirección que Alyssa.
—Seguiremos hablando por la mañana. Mejor descansemos—dijo Tomas antes de salir de la habitación.
Alex y Sam asintieron y salieron hacia el exterior, ambos en silencio, y pensativos.
Lizzy entró en la habitación donde se encontraba Rafa, esperando estar sola, pero allí parada, se encontraba Alyssa. Lizzy cerró la puerta con suavidad y se puso al otro lado del cuerpo, mirándolo. Ellas guardaron silencio durante unos minutos, simplemente pensando o mirando a Rafa.
—Casi parece dormido, ¿verdad?—dijo Alyssa.
—Sí—respondió ella, asintiendo.
—Siento mi...discusión de antes, Alyssa... Pero no entiendo qué le pasa como puede ser...así.
—¿Entre tú y yo?—dijo, sentándose en un sillón.
—Dime.
—Lyd le borró... o más bien modificó sus recuerdos sobre ella. Pero ahora están volviendo. No sabe qué es real y qué no. Y eso le desquicia.
—¿Cómo? No, eso no es posible...—se llevó la mano a la cabeza—lo que le dio no era para eso.
—¿Para qué era entonces?—se cruzó de brazos Alyssa y enarcó una ceja.
—Para...fue un...experimentó que ella hizo...—se mordió el labio pensativa—solo quería ocultar los sentimientos que Alex tenia por ella. Me lo mandó antes de ser secuestrada por si era necesario y ella también se lo tomaría. Cosa qué habrá hecho.
—Lo que le dio... era para eso. Modificar la mente de Alex para que los sentimientos hacia Lyd desaparecieran. Pero algo ha salido mal. Lyd también tomó la pócima, claro.
Lizzy la miró horrorizada, si ella también lo había tomado, el efecto sería más fuerte y no solo olvidaría sentimientos, sino también perdería recuerdos, ya que ella dijo que tomaría mayor cantidad.
— Hace tiempo que Hades no responde cuando intento contactar con el- dijo Alyssa.- Algo raro pasa en su reino—dijo cambiando de tema al ver la cara de Lizzy.
—¿Entonces Rafa de verdad está en peligro? ¿No lo ayudará tu tío?
— A Rafa no pueden hacerle daño mientras mantengamos su cuerpo a salvo. Lyd está segura mientras este con él.
—¿Como? ¿Solo es un fantasma, no?
—Un fantasma que se encargara de que Lyd no caiga, de que no deje salir a su parte oscura…—suspiró y enterró la cara en sus manos.
—Pero si la deja salir...—dijo mirando a Rafa pensativa—podría escapar.
—Ya no sería la Lyd que conocemos. Sería algo peor. Con suficiente poder para destruir todo a su paso—dijo con voz cansada y mirándola triste.
—Pero ella tendría suficiente cabeza para no hacerlo.
—Una vez la oscuridad hace presa de un Dios, ya nunca lo suelta.
—Uh...creo que entonces es mejor que no se libere. Alyssa... Quiero preguntarte una cosa—se miraba las manos nerviosa.
—Dime, Elizabeth.
—¿Podrías averiguar quiénes son mis padres?
Alyssa la miró fijamente durante unos instantes.
—Lo intentaré.

Tu esencia

El problema nunca fue escribir, fueron los sentimientos. Pero ¿qué haces cuando te quedas vacía? ¿Cuándo te da igual veinte que ochenta? C...